La Marcha en Washington, un primer paso

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Cincuenta años después de la marcha en Washington con el líder ícono Martin Luther King hijo, podemos ver claramente, desde la perspectiva de latinos en este país, que la marcha era solo el primer paso hacia la justicia. Un paso importantísimo sí, pero algo inaugural en vez de culminante. En 1963 nuestros ciudadanos afroamericanoss vivían una vida sin acceso a las instituciones del país. No podían comer en restaurantes donde comían los blancos.

No podían votar para sus candidatos. Baños, bibliotecas, parques y piscinas operaban abiertamente para excluirlos. En la marcha del 1963 exigieron trabajos e incorporación a la sociedad norteamericana. Pero también era una marcha por la dignidad.

En los cinco años que le quedó en la vida de Luther King, hasta su asesinato en 1968, se envolvió completamente en ampliar la red de comunidades hacia una sociedad digna y respetable. Esto explica la ausencia de voces latinas en la marcha del 1963 y su presencia abrumadora en la marcha de 1968 y el “Poor Peoples Campaign”, la Campaña de Gente Pobre, que Luther King estableció en los últimos años de su vida.

Después del ´63, Martin Luther King abrazó la campaña sindicalista de César Chávez y Dolores Huerta y los trabajadores agrícolas mexicanos y latinos en California y el suroeste del país. Cuando Chávez estaba encarcelado, King le escribió diciendo que las batallas de ambos eran unidas para la libertad, la dignidad y la humanidad. Luther King organizó reuniones con líderes del movimiento chicano de California, Colorado, y Nuevo México.

King habló frente de más de 20 mil personas en Los Ángeles en 1963 antes de la marcha en Washington para recibir apoyo. En Nueva, York trabajó con el líder puertorriqueño Gilberto Gerena Valentín para organizar las manifestaciones de 1968.

Los temas de la marcha en Washington en 1963 se basaban en el apoyo para legislaciones que impulsaran los derechos civiles, eliminaran la segregación racial en las escuelas, protegieran a los manifestantes que exigían el paro de abuso policiaco, un programa para trabajos públicos y el establecimiento de un salario mínimo para trabajadores.

Los temas reflejan las demandas que todavía existen en nuestras comunidades latinas. Hoy día, latinos exigen nueva legislación para proteger el derecho al voto después del fallo de la Corte Suprema en Shelby County v. Holder. La segregación escolar ya no existe por código legislativo pero sí existe en la práctica y son alumnos latinos que asisten escuelas segregadas donde la ma yoría de alumnos son latinos, y todo sin recurso adecuados.

El abuso policiaco que es “Stop & Frisk” en Nueva York, y que es la táctica de perfil racial que hostiga a nuestros inmigrantes latinos, es lo que nos reta hoy. La falta de trabajo amenaza a nuestra juventud latina en formas alarmantes. Y las batallas para un salario justo, ajustado al costo de vida en nuestras urbes, junto con beneficios como días de enfermedad, representan las batallas cotidianas del sector trabajador para latinos.

Martin Luther King dio el primer paso hacia un movimiento inclusivo en 1963 en Washington. La dignidad de afroamericanos era primordial en ese entonces. Pero su sueño para una sociedad justa lo llevó pronto hacia una visión de justicia económica donde la participación de latinos y otros sectores trabajadores era y es clave.

(Juan Cartagena es el presidente de LatinoJustice PRLDEF)

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