Urías no sobrevivió al cuarto inning, Dodgers jugaron basura el resto de la noche y Cachorros empató la serie

El mexicano se derrumbó y una serie de lamentables errores de los angelinos les costó el cuarto de la serie ante Chicago

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Urías no sobrevivió al cuarto inning, Dodgers jugaron basura el resto de la noche y Cachorros empató la serie

Una hora antes de abrir el primer juego de playoffs de su carrera, Julio Urías escuchó los acordes de una banda de Sinaloa que le llevaron a Dodger Stadium para que afrontara el momento con la mayor alegría y tranquilidad posible.

Un rato después, lo único que escuchó el joven pitcher mexicano fueron los batazos de los Cachorros de Chicago, que con su triunfo de 10-2, lograron emparejar a dos juegos por bando la serie por el campeonato de la Liga Nacional y asegurar el regreso a Chicago.

Fue un juego muy mal jugado por los Dodgers, que cometieron cuatro errores a la defensiva, contaron con mal pitcheo de relevo y defectuoso corrido de bases.

La presión de convertirse en el pitcher más joven en la historia de las Grandes Ligas en abrir un juego de postemporada pareció ser demasiado para el lanzador zurdo de 20 años de edad. El paso de Urías por el montículo no fue muy fluido y para el cierre de la segunda entrada ya contabilizaba 35 lanzamientos al plato.

En ese segundo inning, el mexicano se tuvo que emplear a fondo para salir de un atolladero en el que llegó a encontrar dos enemigos en los senderos con solo un out, pero resolvió con un ponche a Jason Heyward y un elevado de Addison Russell.

En el cuarto capítulo, las cosas fueron muy distintas. Urías se metió en un olla de presión de la que ya no pudo escapar con vida al admitir cuatro anotaciones. El batazo que selló el destino del abridor de los Dodgers fue un cuadrangular productor de dos notaciones por parte Russell, luego de que Chicago ya había anotado dos veces.

Después de ese tablazo entre jardín derecho y central, Urías debió abandonar el partido con una labor de tres entradas y dos tercios en las que admitió cuatro hits. Hizo 77 lanzamientos, ponchó a cuatro enemigos y regaló dos bases por bolas. Su promedio de carreras limpias en la postemporada es 9.82.

Antes de su bombazo sobre Urías, Russell no había conectado imparable en nueve turnos al bat durante la serie y solamente había conseguido un hit en sus últimos 24 turnos.

En el quinto episodio, los Cachorros ampliaron su ventaja en el marcador con un cuadrangular de Anthony Rizzo sobre el relevista Pedro Báez. Los Dodgers quisieron regresar al partido en ese mismo quinto inning cuando lograron llenar las bases sin out.

El momento no fue bien aprovechado por la escuadra angelina, que solo logró sumar dos anotaciones con un sencillo de suerte de Justin Turner, cuya rola ideal para doble play fue desviada por el pitcher para que se fuera por el hoyo de las paradas cortas.

Un relevo infame de Ross Stripling, que aceptó cuatro hits y cinco carreras en el sexto capítulo, terminó por mandar a sus casas a los más de 52,000 aficionados que estuvieron en Dodger Stadium.

Por los Cachorros, el pitcher vencedor fue el veterano John Lackey, quien así pasó a la historia como el único pitcher en ganar juegos de postemporada para cuatro diferentes equipos.

Controvertida acción

En la parte baja de la segunda entrada se presentó una jugada polémica con Adrián González siendo puesto out en home para terminar el inning. El juego se encontraba 0-0 en ese momento. La acción se dio cuando González arrancó desde la segunda base tras un hit al jardín derecho de Andrew Toles. El batazo fue corto y el guardabosque de Chicago, Heyward, ejecutó un tiro al catcher Willson Contreras.

González se lanzó de cabeza con la mano por delante para tratar de anotar la carrera, pero el umpire Ángel Hernández marcó out en la jugada, Tras una larga revisión, el out se mantuvo.

Tambora para Julio

Antes de que saliera a trabajar su partido del jueves, Urías recibió una sorpresa por parte de los Dodgers. El zurdo hizo sus lanzamientos de calentamiento al ritmo de la “Banda La Maravillosa”, que con todo y tambora hizo vibrar los cimientos del vetusto estadio de Los Ángeles.

Los  trombones, clarinetes y trompetas de los 15 miembros del grupo dejaron escapar notas de música típica sinaloense que en las gradas hizo bailar a algunos de los aficionados presentes.

La actuación terminó con la interpretación de “El Sinaloense” y con el vocalista del grupo gritando: “Un saludo a nuestro paisano,  a nuestro compa, Julio Urías… ¡Lets go Dodgers!”.

Pero no fue la noche de Urías y no fue la noche de los Dodgers.

Este jueves se jugará el quinto partido.

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