Esta enfermedad acaba con la vida de miles de mujeres cada año en EEUU

Estiman que unas 14,240 mujeres que padecen cáncer de ovario podrían morir este año en el país

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Esta enfermedad acaba con la vida de miles de mujeres cada año en EEUU

Para 2016, los cálculos de la Sociedad Americana Contra el Cáncer (ASC por sus siglas en inglés), de Estados Unidos, estimaron que alrededor de 22,280 mujeres recibirían un nuevo diagnóstico de cáncer de ovario y que aproximadamente 14,240 mujeres morirían de este mal.

Es una enfermedad silenciosa porque los síntomas se manifiestan cuando ya ha avanzado. Además, no hay técnicas de cribado, más allá de la revisión ginecológica, en la que se pueda detectar algún tipo de quiste o masa en el ovario que se tenga que analizar porque resulte sospechoso.

“Cualquier mujer que tenga dolores abdominales o pélvicos, del tipo que sean, como sensación de peso, digestiones pesadas, que persistan más de 15 o 20 días, que no tengan causa clara y no mejoren con el tratamiento que indique el médico, tendría que ir al ginecólogo”, explicó el presidente del Grupo Español de Investigaciones en Cáncer de Ovario (GEICO), Antonio González.

El problema, subrayó Raúl Márquez, oncólogo médico de la MD Anderson Cancer Center Madrid, es que la cavidad abdominal es muy amplia y cuando la enfermedad empieza a dar signos, es porque ya ha crecido y probablemente se ha diseminado por el abdomen.

“Así que el mejor escenario es detectarla en una revisión ginecológica, a través de una ecografía transvaginal que muestre un nódulo o tumor antes de que de los síntomas aparezcan y poder conocer así la enfermedad a tiempo”, indicó Márquez.

El cáncer de ovario aparece fundamentalmente entre los 45 y 65 años, aunque conforme a la edad aumenta, la incidencia.

El factor de riesgo para el desarrollo de este tipo de cáncer es la presencia de los genes BRCA1 o BRCA2, que pueden detectarse con un análisis de sangre, explicó.

La mujer que tenga conocimiento de ser portadora de la mutación puede prevenir la enfermedad con una cirugía preventiva, lo que conlleva la extirpación de ovarios y trompas.

Lo más efectivo para hacer frente a esta patología, que representa el quinto tipo de cáncer en orden de incidencia en mujeres tras el de mama, el colorrectal, el de endometrio y el de pulmón, es la cirugía. Las pacientes inevitablemente tienen que pasar por el quirófano.

“La tasa de supervivencia depende mucho de la cirugía que se haga al principio. Si la paciente es sometida a una cirugía adecuada donde se quite toda la enfermedad visible, sus expectativas de vida son significativamente superiores a las que les queda enfermedad de forma residual tras la primera intervención”, asegura Márquez.

Lo más importante, continúa, “es operar bien porque la cirugía es la piedra roseta del cáncer de ovario”, agregó.

Este experto apunta que hay unas gráficas del estadio del enfermedad que reflejan la supervivencia de la paciente: cuanto más avanzada, menos posibilidades tiene de sobrevivir. Si son fases medias o avanzadas, suelen ser alrededor de 30 meses, si no se ha conseguido extirpar el cáncer.

“Afortunadamente, las mejoras de la cirugía y del tratamiento médico han permitido aumentar la supervivencia de las pacientes en los últimos años”, asegura el presidente de GEICO, quien sostiene, además, que el actual es “un momento muy importante porque cada vez hay más conocimiento de la biología molecular de la enfermedad, con lo que se pueden indicar tratamientos específicos frente a pacientes que tienen alteraciones específicas”.

A pesar de que el cáncer de ovario es menos común que otros como el de mama, es una enfermedad devastadora.

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