Editorial: Trump presidente

Es difícil imaginar un escenario más complicado para los latinos y otras minorías

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Editorial: Trump presidente

Por primera vez en Estados Unidos una persona sin ninguna experiencia política ni militar ganó la presidencia. La victoria del republicano Donald Trump refleja el poder de la frustración de una mayoría de estadounidenses con sus líderes políticos. Ayer prevaleció el populismo que apela al resentimiento tirando la razón por la ventana.

El cambio ganó traído de la mano de un candidato que en todo momento recurrió a la burla y la destrucción de sus rivales sin explicar cómo haría realidad sus numerosas promesas. Eso ha sido suficiente para llevarlo a la Casa Blanca.

Se esperaba que este fuera el año del votante latino y del voto femenino. Es aparente que ninguno de los dos tuvo el efecto anticipado, ese que iba a llevar a la primera mujer a la presidencia. Las actitudes y palabras mísogenas de Trump fueron insuficientes para lograr una mayor movilización de las mujeres. Lo mismo que los latinos no llegaron a hacer la diferencia donde era más necesaria.

En cambio, la historia la hicieron los hombres blancos trabajadores atraídos por un mensaje nostálgico de volver a un pasado que ya no existe. ¿Pero quién los convence ahora?

Nos preocupa mucho este resultado tanto por la impredecibilidad que significa una administración Trump, como lo que se conoce por lo dicho durante la campaña electoral.

Una incertidumbre se cierna sobre la economía, tal como se ha ido reflejando en los diversos mercados a largo de la noche de ayer. La inquietud predomina ahora entre los aliados de Estados Unidos por lo que puede llegar a ser un giro de 180 grados en la política exterior de nuestro país.

Es difícil imaginar un escenario más complicado para los latinos y otras minorías. La reforma migratoria justa e integral hoy parece más alejada que nunca, esta victoria envalentonará a los anti-inmigrantes. Los grupos racistas que salieron a la luz junto a Trump, ganan un reconocimiento indigno de estos tiempos.

A los demócratas le queda hacer el autoanálisis de la derrota. Es evidente que el problema con los e-mails y el anuncio dos semanas antes de la elección de que el FBI resumía esa investigación perjudicó a Clinton. Pero es más complicado.

Con la elección de ayer se terminó una de las campañas más agrias de los últimos tiempos. Esperamos que Trump, haga un llamado sincero a la unidad, dejando la soberbia a un lado. Los muchos desafíos que tiene ante sí nuestro país solo puede ser resuelto respetando trabajando juntos.

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