Tarjetas prepagadas, una alternativa que va a ser más segura

El año que viene se refuerza la información y servicios de esta forma de pago para proteger a los consumidores

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Tarjetas prepagadas, una alternativa que va a ser más segura

Para muchas personas que no tienen una cuenta de banco o no la usan porque es cara u otras razones, la alternativa de pago al contado es la tarjeta prepagada. Y es una opción cada vez más popular aunque no siempre más barata.

Una tarjeta prepagada es una cuenta que normalmente se nutre de fondos del consumidor o de un tercero (el empleador que lo use como forma de pago de salario o comisiones, por ejemplo).

Se compran en las tiendas y hay de muchas marcas, algunas de los propios emisores de tarjetas de crédito. Eso no significa que estas lo sean. No lo son. De hecho no ayudan a crear historia crediticia.

Los consumidores pueden usar estos productos para hacer pagos, ahorrar, organizar presupuestos, sacar dinero de las ATM o comprar en la red. Son tan populares que en 2003 se cargaron tarjetas por valor de $1,000 millones pero en 2012 ya eran $65,000 millones. Se estima que ya haya superado los $100,000 millones.

La cuestión es que estas tarjetas, populares como son, no tienen demasiada protecciones y eso es algo que se quiere cambiar. La Oficina de Protección al Consumidor Financiero, CFPB en sus siglas en inglés, ha emitido unas nuevas normas que entran en vigor en octubre de 2017 y que tienen como misión ampliar la protección a los consumidores y añadir transparencia:

  • El año que viene estas tarjetas tienen que tener estandarizada la lista de comisiones que se pagan por su uso, por su no uso (ahora es posible que se cobre una cantidad por inactividad), por mirar el balance en la ATM u otros cargos potenciales. En caso de que se necesiten más aclaraciones sobre las comisiones tienen que estar en la página web del emisor.
  • En el paquete de la tarjeta también se ha de especificar que después de 30 días el consumidor puede tener una cobertura por sobregiro (“overdraft” en inglés) con las comisiones que eso implica. El emisor de la tarjeta tiene que estar seguro de que el consumidor puede permitirse una tarjeta de crédito antes de ofrecerlo. Se ofrecen además 21 días para pagar una comisión por retraso de pago.
  • Los usuarios tendrán acceso gratuito a sus balances e historial de pagos a través del teléfono o en la red. Si consulta el saldo en el ATM sí puede tener que pagar una comisión. Las empresas tienen que dar informes periódicos a los usuarios, igual que en las tarjetas de crédito, y en ellos se incluirán los pagos, las comisiones, la tasa de interés si se ha ofrecido una línea de crédito y toda la información para pagar deuda.
  • Los pagos o transacciones no autorizadas, porque la tarjeta haya sido perdida o robada, estarán protegidos. Si el consumidor reporta que se ha perdido la tarjeta o ha sido robada 48 horas después de descubrirlo, la responsabilidad se limita a una pequeña cantidad.

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