En toda casa hay un capitán. ¿Eres tú?

Si es así, recuerda que jamás debemos aprovecharlo para hacer sentir menos a la otra persona o mucho menos para imponer ideas

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En toda casa hay un capitán. ¿Eres tú?

Hace unos días, tuve una de las conversaciones más interesantes y simpáticas con una de mis buenas amigas. Hablábamos de los hombres, de las relaciones y de cómo es que ella mantiene el órden en su casa.

Entre broma y broma me dijo lo siguiente, “Carolina, una casa es como un barco”. No entendí la comparación, sin embargo, en segundos me dijo, “En un barco, debe haber solo un capitán y esa soy yo”. En un principio me reí y pensé que era un chiste, pero al pensarlo bien le doy toda la razón y ahora entiendo la comparación.

Así como en los trabajos, en las escuelas y en los barcos siempre hay una persona a cargo, en casa, quieras o no, siempre habrá una persona que lleva la batuta o bien, que toma la última decisión. Por más democrática que sea tu familia, piénsalo bien y te darás cuenta que la opinión de ‘alguien’ siempre tiene más peso. La pregunta es ¿De quién?

En casa de mis padres, la labor está muy bien dividida, por ejemplo. Mi madre siempre me ha dicho que, aunque el hombre piensa que es la cabeza de la casa, lo cierto es que ella es el cuello. Es decir, es quien decide para donde voltea la cabeza. ¿Tiene sentido? Es decir, aunque él cree que es el capitán, ella es quien lleva las riendas.

No quise escribir un blog de machismo o feminismo, sino uno en el que nos sentemos a pensar en nuestros hogares, ya sea por curiosidad o no, quien es el capitán de tu hogar. Al fin de cuentas, tu casa es tu barco y quienes viven allí son quienes deberían de decidir para qué dirección van.

Regresando al caso de mi amiga, créanlo o no, la conversación tuvo un final muy interesante ya que al confesarme que es ella la “capitana” de su casa, se dio cuenta de lo afortunada que es de tener a su lado un hombre que no solo la quiere, la respeta, pero que al mismo tiempo le sigue ‘la cuerda’’ y la apoya en lo que ella quiere hacer.

En el caso de mi amiga, por ejemplo, veo lo feliz que es al tener como pareja un chico que le ayuda a seguir adelante con sus sueños y sus metas.

Eso sí, vale mencionar que en ningún tipo de relación debe existir abuso de poder de ningún lado. Seas tú el líder de una relación amorosa, laboral o de amistad, jamás debemos aprovecharlo para hacer sentir menos a la otra persona o mucho menos para imponer ideas que bien sabes no van con el carácter moral de tu pareja.

¿Y en tu casa, quien es el capitán?

Espero tus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

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