Obama y Peña Nieto se comprometen a consolidar relaciones bilaterales

Acuerdan mandatarios reforzar la lucha contra el crimen organizado e impulsar la economía

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Obama y Peña Nieto se comprometen a consolidar relaciones bilaterales
Barack Obama y Enrique Peña Nieto hablaron por teléfono.

WASHINGTON.-  El presidente Barack Obama y su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto, hablaron este lunes por teléfono y se comprometieron a continuar consolidando las relaciones entre EEUU y México, aún cuando es un misterio el plan del presidente electo, Donald Trump.

La Casa Blanca emitió un comunicado con un resumen de la llamada telefónica que omite mención alguna de Trump y del futuro rumbo de la política exterior hacia México bajo su eventual gobierno.

Durante la llamada, ambos hablaron “del progreso de ambos países para profundizar las relaciones económicas, combatir el crimen organizado, gestionar la migración y fortalecer el estado de derecho para beneficiar a los estadounidenses y mexicanos”.

Según el resumen, Obama transmitió a Peña Nieto el mensaje de que EEUU “valora y depende de la relación y colaboración con México”.

A su vez, Peña Nieto elogió a Obama “por ser un amigo fiel del pueblo mexicano y un socio comprometido”.

Ambos acordaron seguir tomando medidas para consolidar la relación bilateral, “e institucionalizar los mecanismos de cooperación que se han creado con apoyo bipartidista, para asegurar que la relación fuerte y mutuamente beneficiosa entre México y los Estados Unidos perdure”.

La llamada telefónica se produjo en unos momentos coyunturales para ambos países, cuando el presidente electo empieza a perfilar su futuro gabinete presidencial.

El nombramiento del ultraderechista Steve K. Bannon como su “mano derecha” para asesorarlo en temas políticos, por ejemplo, ha provocado el rechazo de diversos grupos cívicos en EEUU.

Bannon, exejecutivo de la publicación ultraderechista en internet, “Breitbart News”,  apoya el combate a la inmigración ilegal y la construcción de un muro en la frontera sur, además de que ha sido acusado de mantener posturas muy duras contra las mujeres, los extranjeros, los judíos y los musulmanes.

Trump inició su campaña presidencial el 15 de junio de 2015 echando en un mismo saco a todos los inmigrantes, y en particular acusó a los mexicanos de ser “violadores” y “criminales”.

A lo largo del proceso de primarias y de la contienda general, Trump continuó prometiendo “mano dura” contra los inmigrantes,  incluyendo la deportación masiva de los once millones de inmigrantes indocumentados, la construcción de un muro en la frontera sur, y la eliminación de los alivios migratorios. También prometió, en el marco de su mensaje populista, renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994 con México y Canadá, o sacar a EEUU de él, si es necesario.

Sin embargo, según observadores, EEUU se rige por leyes constitucionales e internacionales que limitarían el alcance de sus futuras medidas.  Y grupos cívicos y progresistas, entre éstos la Unión de Libertades Civiles de EEUU, ya preparan un “plan de batalla” para frenar a Trump.

Ahora, como presidente electo tras una inesperada victoria en las urnas el martes pasado, Trump ya ha empezado a dar señales de que diluirá sus promesas de deportar a toda la población indocumentada –buena parte de la cual procede de México-, y de construir un megamuro en toda la frontera sur, financiado por ese país vecino.

En días recientes, la canciller mexicana, Claudia Ruiz Massieu, dijo que autoridades del gobierno de Los Pinos programarán encuentros con el equipo de transición de Trump.

Trump y Peña Nieto también hablaron por teléfono recientemente y expresaron el deseo de trabajar juntos, y se prevé que ambos se reúnan antes de la toma de su toma de posesión el próximo 20 de enero.

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