La economía gig puede cambiar el mercado laboral

Una gobernadora de la Fed propone ampliar la red social para cubrir a estos trabajadores

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La economía gig puede cambiar el mercado laboral

Cada vez más personas participan de la llamada gig economy, el trabajo contingente o de pequeños encargos. Es un avance casi paralelo a la emergencia de las plataformas que lo facilitan como TaskRabbit o Uber y las estrecheces salariales que se han vivido durante la Gran Recesión y la recuperación de esta. Y es algo que tiene a los responsables económicos algo confusos porque si se estabiliza la tendencia tiene el potencial de cambiar el mercado laboral.
Es lo que el jueves admitió la gobernadora de la Reserva Federal, Lael Brainard, quien en un foro sobre este tipo de trabajo explicaba que aún es pronto para decir si la aceleración de este tipo de trabajo es cíclico y asociado al momento económico o un cambio estructural. Para Brainard y sus colegas al frente de la autoridad monetaria, que es la que determina el precio del dinero (tasas de interés), es importante porque la Fed tiene dos mandatos, uno controlar la inflación y el otro procurar el máximo empleo. Y esta gobernadora dijo ayer que la gig economy afecta cómo se interpreta la evolución del mercado laboral y el impacto que tiene en consumo y ahorro.

Los datos que maneja esta gobernadora, de un estudio hecho por los economistas Larry Katz y Alan Krueger, apuntan a que los llamados trabajadores contingentes son ya el 16% de la fuerza laboral y que de hecho en la última década hasta 2015 el aumento de este tipo de arreglos de trabajo significa que no ha habido un crecimiento neto de trabajo tradicional, es decir en el que hay un contrato estable entre empleador y empleado.

Desde el trabajo de los independientes o freelancers, hasta quienes hacen labores a tiempo parcial, este tipo de empleos pueden alterar la naturaleza de la tasa de desempleo, cambiar como se mide la participación laboral, horas de trabajo, infraempleo y productividad. Y eso se traslada al estilo de vida de los trabajadores.

Y como resultado “el trabajo contingente puede entrañar más riesgos que un empleo tradicional a tiempo completo con más horas variables y menos predecibles además de variaciones en el salario”, explicaba Brainard. Una de las mayores preocupaciones de los trabajadores independientes es gestionar los ingresos variables y los beneficios.

En mayo, la Oficina de Estadísticas Laborales  preparará un informe sobre la fuerza laboral contingente que podría ayudar a entender mejor esta tendencia. El último se hizo en 2005 y los cambios desde entonces han sido enormes.

La gobernadora de la Fed dice que lo que se sabe hasta ahora sugiere que empleadores, políticos y trabajadores deben buscar la mejor manera de mitigar los riesgos de esta creciente forma de trabajo. “Por ejemplo, necesitamos ampliar los programas de la red social como el desempleo o el seguro de incapacidad para apoyar mejor algunos tipos de trabajo contingente”, considera Brainard. “Otra posibilidad es hacer que beneficios como la salud o ahorros de jubilación se puedan trasladar de un empleador a otro además de animar ahorros adicionales”.

 

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