Trump escoge a ultraconservador como próximo fiscal general de EEUU

Jeff Sessions está de acuerdo con varias propuestas de Trump, incluyendo la deportación masiva de inmigrantes indocumentados; el registro y vigilancia de inmigrantes musulmanes, y la reautorización de la táctica de tortura conocida como “ahogamiento simulado” (“waterboarding”, en inglés)

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Trump escoge a ultraconservador como próximo fiscal general de EEUU

WASHINGTON.- La lealtad se premia bien y el presidente electo, Donald Trump, escogió este viernes al senador republicano de Alabama, Jeff Sessions, como el próximo fiscal general de EEUU, pero desde ya grupos cívicos y proinmigrantes denuncian su historial de racismo y piden su rechazo en el Senado.

En cuestión de segundos, grupos cívicos en todo el país rechazaron de forma unánime el nombramiento que, como el resto del Gabinete presidencial, requerirá la confirmación del Senado, bajo control republicano, a partir de enero próximo.

“El festival del odio continúa… es otra clara indicación de que Donald Trump pretende aterrorizar a comunidades inmigrantes durante su mandato en la Casa Blanca”, dijo Javier H. Valdés, codirector ejecutivo de Make the Road New York, quien prometió luchar contra una administración “racista e intolerante”.

Anthony D. Romero, director ejecutivo de la Unión de Libertades Civiles de EEUU (ACLU), recordó que su grupo no toma posiciones a favor o encontrar de nombramientos, pero sí intenta educar a los votantes sobre su historial.

Sessions, de 69 años de edad, ha tachado de “comunista” a la ACLU, que ha denunciado sus posturas de derecha.

“Los senadores, los medios y el público deben examinar de cerca sus posturas… para asegurar que podemos confiar en que será capaz de defender la Constitución y nuestras leyes en nombre de todos los estadounidenses”, dijo Romeo.

Es que Sessions, que en 1986 ya fue rechazado para un cargo como juez federal, es del ala ultraconservadora del Partido Republicano y, desde que desembarcó en el Senado en 1996, ha enarbolado la causa de los conservadores y le ha declarado la guerra a los inmigrantes.

Como principal defensor de los derechos civiles, el titular del Departamento de Justicia tiene jurisdicción sobre los tribunales y jueces de Inmigración que determinan los casos de asilo o refugio político.

Pero Sessions comulga con varias de las ideas de línea dura propuestas por Trump durante la contienda, incluyendo la deportación masiva de inmigrantes indocumentados; el registro y vigilancia de inmigrantes musulmanes, y la reautorización de la táctica de tortura conocida como “ahogamiento simulado” (“waterboarding”, en inglés).

El Departamento de Justicia también tiene a su cargo hacer cumplir las leyes de los derechos civiles; el combate contra la discriminación en todas sus expresiones; la protección del derecho al voto; el procesamiento judicial de crímenes motivados por el odio y de infracciones en el uso de armas de fuego, y la defensa de la igualdad en el matrimonio.

¿Quién es Sessions?

El equipo de transición afirmó ayer que estaba “increíblemente impresionado” con el senador, dando asomo de su nombramiento.

Solo que Sessions, que considera que Trump no lideró una campaña sino un “movimiento”, tiene tiene un historial ampliamente rechazado por defensores de los derechos civiles, incluyendo su oposición a matrimonios gay, además de que cree que la seguridad nacional de EEUU está bajo asedio de los inmigrantes.

En 1986, el entonces presidente Ronald Reagan nombró a Sessions como juez federal en Alabama pero, aún con un Senado en manos republicanas, éste fue rechazado por el Comité Judicial, 10-8, entonces tan solo la segunda vez que un nombramiento era aplastado en medio siglo.

Los senadores destacaron su problemático historial en el campo de derechos civiles, y acusaciones de comentarios racistas contra los afroamericanos cuando fue fiscal general en Alabama.  Sessions siempre las negó, y en particular que le haya advertido entonces a un fiscal afroamericano, Thomas Figures, que tuviese cuidado con lo que le dijera “a los blancos”.

Sessions reconoció, sin embargo, que hizo un chiste “tonto” respecto a que admiraba al grupo supremacista blanco “KKK” hasta que se enteró de que algunos fumaban marihuana.

El “chiste” ocurrió mientras su oficina investigaba el secuestro y muerte en 1981, en Mobile (Alabama), de un afroamericano a manos de miembros del grupo racista, que luego colgaron su cuerpo en un árbol. Ambos fueron condenados por el crimen.

Según Democracy Now, en la década de 1990, Sessions, se negó a abrir una investigación sobre el incendio intencional de iglesias afroamericanas en Alabama.

Desde el Senado, Sessions ha dejado su huella en muchas legislaciones que, según activistas, diluyen los derechos civiles en el país.

¿Qué hará la oposición demócrata?

Con 52 escaños, de un total de 100, los republicanos controlarán nuevamente el Senado, a cargo de votar la confirmación de todo nombramiento al Gabinete presidencial.

Pero se requieren 60 votos para impedir cualquier táctica dilatoria o bloqueo de la oposición demócrata, que sumará 48 escaños y ha prometido dificultar la agenda de Trump.

Sessions no tendrá margen de maniobra y no podrá permitirse el lujo de deserciones en su propia bancada.

La senadora californiana y demócrata de mayor rango en el Comité Judicial del Senado, Dianne Feinstein, prometió que el comité ofrecerá “una revisión justa y completa” del nombramiento.

“Pese a que el senador Sessions y yo diferimos en muchos asuntos, estoy comprometida con un proceso pleno y justo”, afirmó Feinstein.

Sessions tiene amigos que han salido a defenderlo, como el senador republicano de Carolina del Sur, Lindsey Graham, quien destacó hoy que su colega fue el único en el Senado que apoyó a Trump desde el principio.

“Creo que Jeff Sessions se ha ganado el derecho de servirle al presidente Trump en los niveles más altos, y creo que es un hombre bueno, competente y capaz”, afirmó Graham.

Afuera de la Torre Trump en Manhattan, Sessions dijo a los periodistas que la decisión quedará en manos de los senadores.

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