Joven da gracias tras salir del fondo y superarse en la vida

Kevin Quiroz sufrió la deportación de sus padres siendo niño, vivió en la calle, estuvo preso y hoy es defensor y mentor de adolescentes

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Joven  da gracias tras salir del fondo y superarse en la vida
Kevin Quiroz, nacido en Queens de padres Colombianos, paso duros momentos cuando sus padres fueron deportados a su pais natal cuando el tenia 8 y logro ser sargento en el Army y ahora ayuda a chicos necesitados con sus estudios. Foto Credito: Mariela Lombard / El Diario NY

A simple vista Kevin Quiroz parece un hombre privilegiado. Con apenas 27 años tiene una carrera profesional exitosa, estudia un máster en administración pública, es un padre feliz de dos pequeños y tiene el título del segundo hombre más fuerte de Nueva York. Además, vive en un apartamento acogedor en Manhattan, comparte sus días con una bella e inteligente novia dominicana que lo apoya en todo momento, y por si fuera poco, tiene el cariño de su perrita Skully, una Pitbull tan amable y amistosa como él.

Quince medallas recibidas por triunfos en el deporte, reconocimientos durante los cuatro años que estuvo en el Ejército y mensajes de niños y adolescentes a los que ha ayudado en su labor social, todo puestos en una mesita a la que llama “el rincón del ego”, dan testimonio de una vida llena de logros.

Pero no siempre fue así. Kevin confiesa con una triste mirada que hay un pasado marcado por el sufrimiento y el dolor. Que tiene huellas en el alma que lo han acompañado por mucho tiempo, pero que le han dado fortaleza para seguir adelante.

“Cuando tenía 8 años, un día regresaba de la escuela a mi casa en Forest Hills, (Queens), y encontré a mis dos hermanos mayores llorando. La Migra se había llevado a mis papás, y luego los deportaron a Colombia”, contó Kevin, asegurando que ahí comenzó su infierno.

“Nos quedamos solos. Luego vinieron los marshalls y nos mandaron a la calle. Tuvimos que dormir de un sitio a otro y hacernos la vida como pudimos. Terminé vendiendo droga, robando en supermercados para comer, consumiendo coca y metido en pandillas. Sentía que la sociedad me había olvidado y no veía futuro”, dijo.

La bola de nieve fue creciendo y el joven, quien no volvió a ver nunca más a su padre y apenas se reencontró con su madre hace unos años, cuando ella regresó a Estados Unidos, se sumió en un hueco tan hondo, que a los 16 años ya había sido arrestado 14 veces.

Luego fue a parar a la cárcel de Rikers Island, donde a puño limpio tuvo que enfrentar la cultura de violencia que impera allí.

Y aunque dice que hoy son solo recuerdos, su misión actual es compartir esas duras experiencias con cientos de adolescentes desamparados, entre ellos algunos del programa “Runaway and Homeless Youth” del DYCD, para que entiendan que aunque se toque fondo siempre hay una oportunidad para salir adelante.

El Ejército lo cambió

“Un día iba en el tren F sin tener un sitio donde dormir y me pregunté: ‘¿Si sigo así, a dónde voy a estar en cinco años?’. Creo que ahí me di cuenta que tenía que cambiar de vida y decidí irme al Ejército, donde aprendí disciplina y otras cosas. Pero cuando me mandaron a Afganistán un año, y vi tantas cosas horribles, me retiré porque no quería hacer parte de esa cultura de violencia destruyendo familias”, confesó Kevin, quien tiene un diploma en Servicios Humanos.

“Creo que ya se me acabó el dolor, porque tengo una nueva vida. Soy otro Kevin. Pero me duele saber que hay otros jóvenes en la calle que sienten lo que yo sentí, y por eso mi trabajo es luchar hasta que nadie más sienta ese dolor”, dijo Quiroz, quien se enroló en programas de la Ciudad para trabajar con jóvenes, a quienes busca serviles como ejemplo.

Y en pleno Día de Acción de Gracias, este hijo de inmigrantes, quien ama el deporte tanto como ayudar a los demás, y quien sueña con ser el hombre más fuerte de Nueva York en el famoso deporte “Strongman”, asegura que hay muchos motivos para agradecer.

Gracias a la vida

“Quiero darle gracias a la vida por la experiencia de la vida misma y por la oportunidad que tengo ahora de ser otro y de decirle a los jóvenes que uno puede cambiar, que hay que pasar del hablar al actuar sin sacar excusas”, comentó Kevin.

“Me siento orgulloso de mí, pero todavía no me siento completo. Todavía estoy luchando, y aunque aún no estoy en la cima, puedo ver con claridad y sé que ya nada me puede parar ni quiero volver a ser un don nadie”, concluyó el joven, quien cada día lee un cartel que le regaló uno de los niños a los que ha ayudado. Allí hay una frase que a muchos puede servir de inspiración y que a él lo guía: “El éxito ocurre cuando tus sueños se vuelven más grandes que tu éxito”.

 

Menores desamparados:

61,931 – desamparados se contaron en la Gran Manzana hasta septiembre, cuando terminó el año fiscal 2016.

15,691 – de esos desamparados eran familias.

24,148 – del total de los desamparados eran menores.

45,000 – niños en total durmieron en refugios de la ciudad en durante todo el año fiscal 2016.

31% – del total de desamparados de la ciudad son latinos.

Ayuda jóvenes desamparados

Los jóvenes que quieran conocer más sobre los programa de ayuda a jóvenes desamparados pueden visitar este link:

http://www1.nyc.gov/site/dycd/index.page o también este

http://www1.nyc.gov/site/dycd/services/runaway-homeless-youth.page

El programa “Runaway and Homeless Youth” del Departamento de Juventud y Desarrollo Comunitario (DYCD) está diseñado  para ayudar a los jóvenes y a reunirlos con sus familiares.

Asimismo y si no es posible la reunificación familiar, los jóvenes reciben asistencia para tener independencia o son ayudados para estar en centros especiales o albergues

En el 2016 existen servicios de acomodación las 24 horas del día en Central Harlem y ayuda para conectarlos con servicios los siete días de la semana.

Se logró aumentar el número de camas a 553.

La Ciudad contrató además dos centros de vivienda transicional independientes para jóvenes transgénero

Asimismo, y a través del programa THRIVENYC, los proveedores de servicios siguen recibiendo fondos para ayuda de salud mental en un total de $1,570,800.

En total la Ciudad cuenta con 36 centros de ayuda para los jóvenes desamparados

Para saber más de ello pueden llamar a la línea 311.

 

 

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