Redada al norte de Nueva York causa alarma en los últimos días de la era Obama

Durante todo su mandato el presidente condujo casi 3 millones de deportaciones y ahora, con la llegada de Trump a la Casa Blanca, activistas temen que se criminalice más a los inmigrantes

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Redada al norte de Nueva York causa alarma en los últimos días de la era Obama
La hija de uno de los trabajadores detenidos en la redada de Bufalo pide que cesen las deportaciones y que no separen a su familia
Foto: Suministrada / El Diario

Donald Trump todavía no ha tomado posesión del cargo de presidente de Estados Unidos, pero la redada ocurrida hace un mes cerca de Bufalo, en la que fueron detenidos 25 inmigrantes, no ha hecho más que aumentar la tensión que se vive desde que el republicano ganara las elecciones con la promesa de deportar a millones de indocumentados.

El 18 de octubre pasado, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Agencia de Inmigración y Aduanas (ICE) realizaron un operativo en cuatro restaurantes y varias casas en el estado de Nueva York que, según defensores de los inmigrantes, violó la normativa emitida por el gobierno federal en noviembre del 2014, donde se anunció que la prioridad serían sólo criminales peligrosos y no separar familias.

Brenda Valladares, organizadora del Movimiento Cosecha, que presta ayuda a las familias de los inmigrantes detenidos en el operativo hecho en los restaurantes Agave, Don Tequila, La Divina y El Agave (localizados en Bufalo, Cheektowaga y Kenmore), explicó que allí cayeron indocumentados sin récord criminal. Afirmó que incluso “la migra” se llevó a esposas de los trabajadores arrestados y detuvieron a menores de edad y los entregaron a programas de servicio social.

“Hubo una redada muy feroz contra trabajadores honestos que terminaron siendo afectados en el operativo, que fue parte de una investigación más grande de dos años y medio que Homeland Security hizo contra el dueño de los establecimientos por no pagar impuestos, no declarar dinero y emplear a indocumentados”, comentó la activista, quien denunció que la acción viola el compromiso del gobierno federal de no hacer redadas en sitios de trabajo.

Obama había dicho que no iba a atacar a empleados y estas personas, en su mayoría lavaplatos, cocineros y meseros de México y Honduras, están trabajando de 12 a 14 horas diarias, hasta seis dias a la semana con pagos menores al mínimo; no son criminales”, agregó Valladares, que también explicó que varios trabajadores fueron luego puestos en libertad, pero que a seis les pusieron grilletes electrónicos y les iniciaron el proceso de deportación.

“Nuestra preocupación es que esta investigación estaba dirigida hacia el dueño y resultó con los trabajadores como las principales víctimas”, mencionó.

ICE confirmó su participación en los operativos en los restaurantes del norte de Nueva York, en un caso serio visto también como explotación laboral, pero defendió su proceder asegurando que la agencia no hace redadas sino “acciones específicas de cumplimiento de la ley”.

La activista del Movimiento Cosecha criticó a la administración Obama por la manera tan drástica en la que ha implementado planes de deportaciones masivas durante los 8 años de su mandato, donde ha sacado del país a casi 3 millones de inmigrantes, superando a todos los gobiernos anteriores y agregó que teme que el próximo presidente siga esa línea con más agravantes.

“El problema es que cuando dicen que van a deportar a criminales, mucha gente trabajadora va a caer en esa categoría. Gente que reingresó al país más de una vez ya lo consideran criminal, igual que ciertos delitos menores y hasta trabajar con papeles falsos”, comentó. “En las comunidades de color se va a utilizar aún más el rótulo de criminal para ayudar a Trump con más deportaciones masivas o meter a la gente a la cárcel por 5 o 10 años”, dijo.

Según cifras de Pew Reseacrh Center, de los 3 millones de inmigrantes que han sido deportados por la administración Obama, a quien bautizaron como el “comandante de las deportaciones”, la mitad no había cometido hechos criminales, afectando seriamente la estabilidad de miles de familias.

César Vargas, abogado de inmigración, quien está protegido con DACA, figura que Trump prometió cancelar cuando llegue a la Casa Blanca, asegura que teme que en su mandato el presidente electo criminalice más a los inmigrantes.

“Trump no sabe nada de gobierno y aprendió de Obama su legado de deportaciones. Ahora habla de 3 millones de criminales para deportar, algo que es preocupante porque las cifras muestran que los indocumentados que tienen récord criminal están muy por debajo de ese número. Entonces, ¿a quiénes se refiere?”, se preguntaba.

La propia administración Obama calcula que en este momento hay casi 1,9 millón de personas consideradas “inmigrantes criminales”. Gran parte de ellos tiene residencia permanente o algún tipo de visa temporal y un alto porcentaje no ha cometido delitos violentos sino ofensas menores. Además, dentro de esa cifra se calcula que el número de inmigrantes no ciudadanos con antecedentes es de 820,000, de los cuales el porcentaje de indocumentados no llegaría ni a la mitad.

Y aunque líderes políticos del estado y la ciudad de Nueva York han asegurado que protegerán a los indocumentados que viven en esta parte del país, el temor de muchos activistas es que si en la administración Obama -que promulgaba respaldo a los inmigrantes- las deportaciones estaban a la orden del día, en la era Trump el panorama parece ser mucho más sombrío.

Javier H. Valdés, Codirector ejecutivo de la organización Se Hace Camino Nueva York, coincidió en que la actual administración hizo mucho daño a la comunidad inmigrante con su plan de deportaciones, pero advirtió que el discurso que promovió el presidente electo en su campaña hace prever que la situación para los indocumentados será más grave que la de los últimos ocho años.

“Hemos criticado fuertemente la politica pública del Presidente Obama en cuanto a inmigración, la cual separó a millones de familias. Pero lo que Donald Trump promete es distinto y peor. Pretende aterrorizar a nuestra comunidad tras priorizar la separación de millones de familias inmigrantes más a principios de su primer período”, aseguró el activista, que también señaló que no es difícil ver cuál será el futuro si se tienen en cuenta los nombramientos que ha hecho para su gobierno.

“Ahora quiere nombrar una de las figuras más anti-inmigrantes del país, el Senador Jeff Sessions, como fiscal general. No lo aceptaremos; seguiremos luchando para combatir esta política ofensiva”, agregó.

Kevin Appleby, del Centro de Estudios Migratorios de Nueva York, advierte que si Trump pretende deportar a 3 millones de personas recurrirá a tácticas que dividirán más a las comunidades y aumentarán el terror. “Tendría que hacer una barrida, redadas o tácticas como éstas, para alcanzar los números que quiere. Crearía un estado policial, en el que tendrían que buscar agresivamente a la gente”.

Y ante una eventual oleada de redadas, la presidenta del Concejo, Melissa Mark-Viverito, mencionó que la Gran Manzana no permitirá una cruzada contra los indocumentados y recalcó que la Ciudad se va a preparar para responder a lo que traiga la nueva administración Trump.

“Vamos a luchar para proteger nuestros valores como lo han dicho nuestro alcalde y nuestro gobernador, porque Nueva York es y seguirá siendo una ciudad santuario y vamos a seguir defendiendo esos principios”, dijo.

Y al ser consultada sobre si los operativos contra los indocumentados se intensificarán en Nueva York y otros estados, una portavoz de la Agencia de Inmigración y Aduanas explicó que esa oficina no revela datos sobre la implementación de operaciones futuras y dejó ver que sus funcionarios se acogen a los mandatos emitidos por las cabezas de los organismos gubernamentales que los rigen.

“ICE actualmente toma las determinaciones de sacar a las personas del país caso por caso, con la prioridad de sacar a criminales serios y otros individuos que representen una amenaza significativa para la seguridad pública”, agregó la vocera, destacando que seguirán con la directriz de noviembre del 2014, cuando el secretario del Departamento de Seguridad Nacional definió que las tareas de detención y deportación deben enfocarse en delincuentes como pandilleros, narcos, vendedores de droga y otro tipo de delitos graves.

Datos sobre deportaciones en el gobierno Obama

  • 2015: 235,413; el 59% con historial criminal
  • 2014: 414,481; el 56% con historial criminal
  • 2013: 368,644; el 59% con historial criminal
  • 2012: 409,849: el 50% con historial criminal
  • 2011: 396,906; el 55% con historial criminal
  • 2010: 392,862; el 50% con historial criminal
  • 2009: 389,834; el 35% con historial criminal
  • 2008: 369,221; el 31% tenía historial criminal
  • Durante los 8 años de la administración de George W Bush fueron deportadas casi 2 millones de inmigrantes, es decir un 50% menos que durante la era Obama
  • Durante la administración Obama más de 3, 500.000 de inmigrantes adicionales fueron atrapados y regresados intentando cruzar la frontera.
  • En el mismo período, más de 2,7 millones de indocumentados retornaron voluntariamente a sus países
  • Se estima que en Estados Unidos hay entre 11 y 12 millones de indocumentados
  • Las autoridades de Inmigración calculan que unos 4 millones y medio de ellos llegaron con visa y se quedaron más allá del tiempo permitido
  • La administración Obama calcula que hay casi 1,9 millón de “inmigrantes criminales”, pero gran parte de ellos tiene residencia permanente o temporal o algún tipo de visa temporal, y un porcentaje no cometió delitos violentos.
  • Se estima que el número de inmigrantes no ciudadanos señalados de crímenes es de 820,000, y de ellos el porcentaje de indocumentados es la minoría.

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