La contraloría cuestiona los esfuerzos de la alcaldía en las prisiones

La rebaja de la población reclusa ha venido acompañada de mayor costo para hacer las cárceles más seguras

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La contraloría cuestiona los esfuerzos de la alcaldía en las prisiones
Khalil Cumberbatch y Glenn Martin, dos jóvenes que estuvieron presos en Rikers Island y sufrieron abusos y violencia, han participado en marchas por el cierre de Rikers./El Diario
Foto: El Diario

“Analizándolo con distintas medidas, el sistema criminal de la ciudad de Nueva York está retrocediendo en vez de avanzar. En vez de trabajar para acabar con el ciclo de criminalidad y  pobreza en nuestras comunidades, estamos hacinando a neoyorquinos en las cárceles como Rikers Island que están siendo más violentas cada día“.

Es el veredicto del contralor de la ciudad, Scott Stringer quien ayer hizo público un informe sobre las 12 prisiones de la ciudad, nueve de ellas en el complejo de Rikers Island, una de las más controversiales de la región. Stringer afirma que, a pesar de que se ha rebajado el número de reclusos a 9,790 (el más bajo en 33 años) y los costos se han incrementado hasta $132,019 anuales por preso el ratio de “peleas y asaltos en lca cárceles de NYC subió un 25% en 2016”.

La contraloría dice que durante el último año fiscal el presupuesto del Departamento de Correccionales creció con$140 millones más, un 12% de aumento. “Dedicar más recursos a menos presos, sin embargo ha hecho poco por acabar con la violencia en los penales de la ciudad“, se  explica en un comunicado de esta oficina.

La del contralor es una de las muchas voces que clama por el cierre de Rikers y ayer, junto con estas cifras volvió a repetir esta necesidad asegurando que los neoyorquinos merecen “un sistema de justicia criminal del siglo XXI centrado en la justicia y la rehabilitación en vez del castigo permanente”.

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La actual administración municipal de Bill de Blasio ha elevado el presupuesto de las prisiones, aumentado los niveles de personal, ha tomado nuevas iniciativas para mejorar la seguridad además de ampliar programas de formación, entre otros. Además se ha hecho un esfuerzo para rebajar fuertemente, como acreditan las cifras que maneja la contraloría, la población reclusa. Desde la alcaldía, se ven las cifras desde otro punto de vista y se llega a distintas otras conclusiones.

Estamos orgullosos de nuestro éxito en la reducción de la población en Rikers y de las reformas que ha ayudado en la seguridad tanto para el personal como para los reclusos. Nuestras inversiones en seguridad y desarrollo para capacitar al personal y los reclusos cuestan dinero pero han sido claves para mejorar las condiciones en nuestras cárceles”, explicaba ayer la portavoz de la alcaldía Natalie Grybauskas.

En la alcaldía difieren del contralor en la medida que se cuentan los incidentes por ocasiones en los que se producen y no como porcentaje. “Por que obviamente la población que queda en las cárceles es la más peligrosa” admiten en la alcaldía para aclarar que los que quedan dentro son los que más causan más problemas. Y ahora estos se miran a la luz de una menor población en las cárceles lo que eleva matemáticamente el porcentaje de peleas y asaltos. Más del 40% de la media de reclusos diarios tiene una enfermedad mental, 10 puntos porcentuales más que en el año fiscal 2011. Además, al reducir el número de reclusos, el porcentaje de los que están afiliados a bandas criminales ha aumentado del 11.8% del año pasado al 14.09% en el actual.

No obstante esto no significa que haya más actos de violencia diaria ya que de acuerdo con las cifras de la alcaldía, y analizados los eventos uno a uno, en los 10 primeros meses del año el uso de la fuerza total ha caído un 4% y los asaltos al personal de las prisiones se rebajaron un 14% (ver cuadro).

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En buena medida, esta reducción tiene que ver también con el hecho de que se están haciendo programas entre reclusos para reducir la violencia, para que estos estén ocupados con trabajos que tengan propósito y les permita reinsertarse en la sociedad con una mejor preparación. Clases de preparación para el trabajo, capacidad de computación, terapia de comportamiento cognitivo son algunas de las materias en las que se está formando a los presos. Durante los fines de semana hay cursos de contrucctión, trabajo eléctrico, cosmetología, protección alimentaria y otras profesiones que puede faciliatar la búsqueda de empleo.

Los costos en Rikers y el resto del sistema penitenciario de la ciudad están aumentando no solo por estos programas sino porque además se está contratando más personal para reducir las horas extras de los oficiales. Y desde la alcaldía se asegura que se está mejorando.

El contralor compara los costos con los de otros sistemas penitenciarios como los de Cook County en Illinois o Los Ángeles en California y estos se quedan muy lejos de lo que invierte Nueva York en el sistema de justicia penitenciaria. De hecho, The Chicago Tribune explicaba hace dos años que la prisión de Illinois es una de las más peligrosas del país. Desde la alcaldía se califica este dinero como “bien invertido”

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