La ley de ajuste cubano podría ser “revisada” en un gobierno de Donald Trump

La muerte de Fidel no cambia la situación en Cuba, pero hay sectores del exilio, simpatizantes del presidente electo, que favorecen restringir el uso de esta ley a cubanos que puedan demostrar que no son exiliados económicos.

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La ley de ajuste cubano podría ser “revisada” en un gobierno de Donald Trump

La muerte de Fidel Castro no sería una razón suficiente para eliminar la llamada “Ley de Ajuste Cubano” (CAA) ni la política de “pies secos, pies mojados” vigentes desde hace 50 y 20 años respectivamente, pero el próximo presidente Donald Trump podría apoyar ciertas restricciones a las mismas, que cuentan con el apoyo en un sector del exilio cubano que le fue favorable en la elección. 

La Ley de Ajuste Cubano, aprobada en 1966 -acaba de cumplir las cinco décadas- permite que los cubanos reciban un estatus especial o “parole” durante un año y un día, y posteriormente sean elegibles para una tarjeta de residencia.  

En 1995, el gobierno de Bill Clinton actualizó la ley con una orden ejecutiva estableciendo que los cubanos que lleguen a la frontera o territorio estadounidense pueden acogerse al mismo beneficio, pero si son arrestados en el mar, son regresados a Cuba. 

Pero este privilegio, que asume que todos los cubanos son automáticamente refugiados o asilados políticos, y que ha permitido abusos como la obtención de beneficios para luego regresar a Cuba, ha hecho que algunas voces dentro del exilio se alcen para pedir modificaciones. 

Durante todo este tiempo, esos refugiados-migrantes también reciben ayuda del gobierno, como “welfare” y cupones de alimentos, que no se otorgan a nuevos residentes legales de otras nacionalidades durante los primeros cinco años.

Marcelino Millares, un ex combatiente de la residencia cubana, economista y analista político residente en Miami, dijo recientemente en una entrevista que “hay un claro malestar entre algunos cubanos y también otros latinoamericanos, venezolanos por ejemplo, sobre los abusos cometidos ante esta política”.

Millares opina que Trump “podría modificar fácilmente la ley para limitar los abusos” y así dar gusto a un sector duro del exilio que considera que los nuevos migrantes cubanos “no son tan legítimos como ellos”. 

¿Por qué querría Trump dar gusto a ese grupo de exiliados cubanos?

“En parte porque muchos de ellos votaron por él y porque no creo que les vaya a poder cumplir las otras promesas que les hizo, de echar para atrás la apertura con Cuba”, apuntó el exiliado.

De hecho, durante la campaña, Trump habló poco del asunto, pero cuando lo hizo en febrero pasado, dijo que “no le parecía justo” que los cubanos pasaran por delante de otros inmigrantes para obtener residencia.  Hace meses de eso. Pero Trump ahora tiene en su equipo de transición a un duro del exilio cubano muy bien versado en esa comunidad: Mauricio Claver Carone. 

Echar para atrás la apertura que inició el Presidente Obama es algo que Trump ha prometido, pero que podría ir en contra de lo que esperan y quieren los sectores industriales y de comercio en Estados Unidos y el mismo Trump, quien hace algunos años envió un equipo a Cuba en busca de “oportunidades de negocio”.

En el Congreso, algunos legisladores cubano americanos como Carlos Curbelo en la Cámara de Representantes y Marco Rubio en el senado, han presentado propuestas para limitar la obtención de beneficios a cubanos que puedan demostrar que no son migrantes económicos sino que son víctima de una persecusión política enfocada, pero los proyectos hasta ahora no han progresado.

Enrique González, abogado de la firma Fragomen y ex asesor del senador Marco Rubio en temas migratorios, dijo en una conferencia reciente sobre el futuro de la CAA que la ley es “una reliquia de la guerra fría que cumplió su función pero que no debería permanecer tal y como está, sino ser modificada.

“No puede ser que alguien siga siendo un refugiado automático tan solo por nacer en un país”, dijo González. “Debe de haber algo más, que pruebe que esa persona puede demostrar una persecusión política”.

Agregó el abogado que “miles de personas vienen supuestamente pidiendo refugio, solicitan beneficios y luego se regresan a Cuba a vivir de esos beneficios”.

Hay que agregar además, que grupos pro restricciones de inmigración como el Center for Immigration Studies y FAIR, dos “think tanks” muy cercanos al asesor de Trump Kris Kobach, favorecen eliminar o restringir el CAA y han venido haciendo campaña al respecto en diversos reportes sobre el aumento de la migración de cubanos hacia Estados Unidos.

De hecho Mark Krikorian, del Center for Immigration Studies, planteó por twitter eso mismo, al día siguiente de la muerte de Castro. 

Algunos consideran que el problema no es la CAA sino el resto de las leyes migratorias que restringen las avenidas de legalización para millones de personas y que han ayudado a crear 11 millones de indocumentados, sin perspectivas de reforma migratoria.

“Creo que es el momento de examinar el CAA y la inmigración cubana y ver si la política debe mantenerse o cambiarse, o ser modelo para otros grupos migrantes”, dijo Kevin Appleby, del Centro para Estudios Migratorios de Nueva York. “¿No deberían otros países cuyos migrantes tienen razones de peso para buscar refugio fuera de sus países recibir un trato similar?”.

En cuanto al futuro de CAA y la política migratoria hacia cuba, Appleby indicó que “aunque Raul Castro sigue en el poder, creo que la muerte de Fidel genera un cambio sicológico en mucha gente, la tiranía en Cuba tiene un final más real en estos momentos y hay argumentos para hacer ciertos cambios a la CAA”. 

 

 

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