“No me alegro de la muerte de Fidel pero sí de los cambios que vienen”

Al desaparecer los líderes desaparecen sus causas

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“No me alegro de la muerte de Fidel pero sí de los cambios que vienen”
Ricardo Fernández salió de Cuba en 1969 junto a su familia. /Suministrada

“Mírame a los ojos, mírame a los ojos, no te va a pasar nada”, recuerda con lágrimas las palabras que un agente de inmigración le dijo a Ricardo Fernández, (75 años), cuando llegó a México en compañía de su esposa y su hijo desde Cuba en 1969.

“Nos montamos en un avión con visa falsa para ir a México, teníamos mucho miedo porque el número de visas no coincidía con el número de pasajeros, cuando nos separaron y me agarron del hombro en un lugar aparte imaginé lo peor pero el agente me dijo “no te va a pasar nada”.

Desde esa aventura han pasado casi 50 años para Ricardo y Norma Fernández, originarios de Victoria de las Tunas, Oriente, y quienes vivieron la revolución cubana en carne propia como maestros del régimen.

“Yo como cubano no me alegro de la muerte de un ser humano pero sí de los cambios que va a provocar. El pueblo cubano es fidelista pero mi opinión es que Cuba se va a abrir más pero no creo que no será inmediato…al desaparecer los líderes desaparecen sus causas”, expresó Fernández quien vive en North Arlington, Nueva Jersey.

“Nuestras familias eran solventes nunca pensé venir a Estados Unidos lo teníamos todo en Cuba, me llamaba la atención el Empire State y Las cataratas del Niágara, llegamos en el 69, primero salieron mis padres y mis suegros pero había una ley que decía que un hombre de 14 a 27 años no podía salir de Cuba cuando la crisis de octubre”, recuerda don Ricardo, quien esperó junto a su familia hasta cumplir la edad requerida para poder viajar.

“Ante la urgencia de maestros que necesitaba el pueblo para combatir el analfabetismo nos dieron la oportunidad de ser profesores teníamos la preparación universitaria, estudiamos filosofía marxista pero todo era un lavado de cerebro. Habían escuelas formadoras de maestros comunistas, nosotros lo que dábamos era didáctica”, menciona este ingeniero electrónico quien al llegar a Estados Unidos trabajó para la General Motors hasta retirarse.

Luego de permanecer en México durante 30 días, alquiló una avioneta para llevarlo  cerca de la frontera con Arizona. “Pagamos 50 dólares utilizamos un taxi aéreo y aterrizamos en una pista pequeña.  De ahí hicimos el cruce en carro de Agua Prieta a Sonora y luego a Arizona”.

Todos de acuerdo

Ricardo Fernández, al igual que millones de cubanos quería un cambio luego del régimen dictorial de Batista y ese cambio llegó por intermedio de los revolucionarios o “barbudos” como llamaban a los guerrilleros.

“Cuando sucedió la revolución todos estábamos de acuerdo porque Batista explotaba al pueblo. Del 90 al 95% estaba de acuerdo con Fidel pero después sacó las garras, estábamos ciegos y enamorados de él. Después fue contra Estados Unidos, contra el clero. Para el ideal marxista no importan los medios solo el fin. No importa como tu lo hagas lo que importa es el fin”, expresa don Ricardo, quien luego de trabajar 32 años en General Motors, continúa ejerciciendo lo que más ama, enseñar, es catequista de la Arquidiócesis de Newark al lado de su esposa Norma.

Miles al exilio

Entre 1959 y 1962 según datos del inmigración llegaron a Estados Unidos 119,922 principalmente empresarios, ganaderos, profesionales. Entre 1962 y 1965 por la crisis de los misiles Castro permitió la salida a todos los cubanos que tuvieran familiares en EEUU. En las primeras semanas 5,000 inmigrantes llegaron a EEUU y para 1975 habían ingresado al país 247,726.

 

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