Al mundo le falta un tornillo

La percepción de locura global no es nada nuevo. Allá por los años 30, Carlos Gardel popularizó un tango que declaraba: “Al mundo le falta un tornillo / Que venga un mecánico pa’ ver si lo puede arreglar.”

A las puertas de un año de campaña electoral para elegir a un mecánico que supuestamente nos devuelva la cordura, a diario somos blanco de disparates que nos dejan turulatos y necesitados de más frases para calificar a los chiflados. Pero gracias a mis amigos de Facebook cuento con un arsenal de calificativos para esta columna.

Ya hace rato que sabemos que Michelle Bachmann, la congresista de Minnesotta y candidata republicana a la presidencia, tiene guayabitos en la azotea, pero su declaración de antes de ayer que Estados Unidos no debe normalizar relaciones con Cuba porque el grupo terrorista Hezbollah está construyendo misiles allí para atacarnos es prueba irrefutable que la señora está, como decimos en Nueva York, lista pa’ Bellevue.

Pero quizás no debemos culparla. Quienes en realidad perdieron la chaveta hace décadas son los maniáticos del Departamento de Estado que mantienen a Cuba en la lista de “Estados que promocionan el terrorismo” a pesar de que no existe evidencia que lo corrobore.

Los republicanos están de atar porque no acaban de conformarse con los candidatos que tienen hasta el momento. A los del Tea Party se les ponchó la toronja porque, para ellos, ninguno de los candidatos es lo suficientemente extremista, a ninguno le patina el coco lo suficiente para merecer su apoyo incondicional.

Hasta muchos demócratas latinos parecen tener una tuerca floja y amenazan con no votar por Obama el año que viene porque el presidente no cumplió su supuesta promesa de pasar la ley de reforma del sistema de inmigración.

En un discurso en California, un tipo a quien obviamente las maracas no le suenan acusó a gritos a Obama de ser el “anti-Cristo”. A grupos de ciudadanos de clase trabajadora se le volaron las chapas y se oponen a que suban los impuestos a los millonarios y billonarios. Ancianos y enfermos peinan la muñeca y favorecen rescindir la ley de reforma de salud que ni siquiera ha entrado en vigor.

Quizás el mundo tiene los cables cruzaos porque las abejas están desapareciendo, lo cual, para los que están bien tostaos, es señal de que se acerca el fin del mundo porque el calendario maya sólo llega hasta el año 2012. Mientras, en los debates presidenciales el público aplaude más loco que una cabra cuando mencionan la cantidad de presos que han sido ejecutados en Texas y abuchean a un soldado que arriesga su vida en Iraq porque se declara homosexual.

Quizás se nos botó la canica y se nos fue el avión y estamos de remate y más locos que un reloj de a peso, irremediablemente tripiando en fango y esperando a Godot, el mecánico que no llegará a apretarnos los tornillos ni a ponernos la camisa de fuerza.

Quizás porque el mecánico soy yo. Y tú. Y aquel. Que loquera, ¿no?