La propuesta positiva de Lippman

Nueva York es actualmente uno de sólo dos estados en el país que trata a jóvenes delicuentes de 16 años como adultos. Esta distinción debe terminarse.

El año pasado, unos 45,000 jóvenes de entre 16 y 18 años fueron procesados en cortes criminales. La gran mayoría de ellos -un 80%- son latinos o afroamericanos.

Las consecuencias de procesar jóvenes que han cometido delitos menores en cortes criminales -en lugar de cortes de familia- son devastadoras.

Una vez que los jóvenes caen el sistema de justicia para adultos, son puestos en el camino a convertirse en criminales.

Para corregir este problema, el principal juez del estado Jonathan Lippman propuso ayer reformas que, si son aprobadas por el estado, pueden llevarnos a un sistema de justicia juvenil más justo.

Lippman quiere transferir el manejo de casos que involucran a jóvenes de 16 y 17 años a las cortes familiares donde pueden acceder a mejores y más apropiados servicios y conseguir alternativas para el encarcelamiento. Los delicuentes juveniles, por ejemplo,

frecuentemente necesitan servicios de salud mental y ayuda para tratar problemas de drogas.

También hay basamento científico para apoyar este cambio. Estudio tras estudio demuestra que delincuentes menores de 18 años no gozan de la madurez ni de las herramientas congnitivas necesarias para tomar decisiones responsables como adultos, por lo que el sistema judicial no deben juzgarlos como tales.

Los legisladores estatales deben apoyar la propuesta de Lippman e introducir un proyecto legislativo que ayude a Nueva York a corregir esta errónera categorización de nuestros menores.

Porque se espera que haya resistencia republicana a esta propuesta, organizaciones y políticos deben abogar por esta propuesta. Eso incluye al alcalde Bloomberg, quien recientemente lanzó una iniciativa para ayudar a reducir la tasa de encarcelamiento de los jóvenes de la ciudad, y al Gobernador Cuomo, quien está tratando de eliminar la práctica de crear empleos a punta de mantener a gente en las cárceles.