Pesimismo por conflicto de la NBA

Dueños de equipos hablan de 'desastre' y los jugadores de demanda 'antimonopolio'

Houston/EFE – Otra reunión envuelta en pesimismo aguardaba a los dueños de la NBA y al sindicato de jugadores que se reunieron ayer en un hotel de Nueva York intentando buscar la solución del cierre patronal con un acuerdo que les permita la firma de un nuevo convenio colectivo.

Todo indicaba que la reunión iba a ser más “tormentosa” que la última que mantuvieron el viernes de la pasada semana cuando el director ejecutivo del sindicato, Billy Hunter, abandonó bruscamente la mesa de negociaciones al escuchar de nuevo la oferta del 50-50 de los dueños en el reparto de ingresos.

Precisamente ese es el asunto principal que se trató en la reunión de ayer, que ya ha sido calificada por ambas partes como la más “enconada”.

El comisionado de la NBA, David Stern, ya había advertido que a medida que transcurra el conflicto sin solución, las posiciones se iban a endurecer.

Antes que el comité laboral de la liga se reúna con el sindicato, que volvió a contar con la presencia del mediador federal George Cohen, los dueños de los 30 equipos de la NBA se reunieron en la mañana para establecer la posición que van a presentar.

El gran dilema es si mantienen la oferta del 50% de reparto o van a endurecer aún más su posición ya que al menos 10 dueños de equipos no están de acuerdo con ese porcentaje y piden que se vuelva a la oferta original que fue del 47% de los ingresos para los jugadores.

El dueño que más apoya esa posición es el legendario Michael Jordan, ahora el accionista mayoritario de los Bobcats de Charlotte.

Jordan se enfrentó abiertamente con Stern por la concesión de subir hasta el 50%, mientras que otros dueños como Micky Arison, del Heat de Miami, multado con 500.000 dólares por revelar en ‘twitter’ comentarios relacionados con las negociaciones, estarían dispuestos a dar por buena la fórmula 50-50 si los jugadores la aceptan.

Si Stern y el comité laboral de la liga llegasen a un acuerdo baja está formula con el sindicato, no es seguro que el comisionado luego pueda sacarlo adelante porque necesitaría los votos a favor de al menos 16 equipos, y en estos momentos no los tiene.

Los jugadores, a su vez, a través de Hunter y el presidente del sindicato, Derek Fisher, consideran que su línea roja es el 52,5 por ciento después de haber bajado del 57% que recibían en el convenio anterior.

Las diferencias surgidas entre los dueños también se han dado dentro del gremio de jugadores con un grupo de al menos 50 profesionales que amenazan con pedir la disolución del sindicato, lo que les permitiría demandar a la NBA bajo la ley antimonopolio, si en la nueva reunión no hay algún tipo de acuerdo o avances significativos.

El proceso legal duraría varios meses y el caos sería mayor con el incremento del riesgo de que no juegue ningún partido de la temporada 2011-12.

Sin embargo, tanto Fisher como Hunter insisten en que llegan a la reunión reforzados y con un apoyo mayoritario de los jugadores para seguir con su objetivo de conseguir el mejor acuerdo para todos los jugadores de ahora y del futuro, sin precipitaciones.

“La lucha no es dentro de nuestro sindicato”, declaró Keyon Dooling, base de los Bucks. “Derek Fisher es el mejor presidente que ha tenido nuestro sindicato. Como miembro del comité, soy el primer vicepresidente, lo respaldo”, agregó.

Ante este panorama se considera que si de la reunión de ayer no sale un avance serio en las negociaciones, las diferencias entre las partes podrían hacerse mayores y cada vez más difícil la firma de un acuerdo para hacer el reparto de 4.500 millones de dólares anuales que genera en ingresos la NBA.

Además hay otros puntos del sistema salarial y de contratación que Stern insiste se deben corregir para cambiar el actual modelo económico de la NBA que es completamente deficitario y ya no sirve.