Sátelite cae a Tierra, pero no saben en dónde

WASHINGTON/AP – Un satélite de la NASA de seis toneladas cayó ayer en la mañana a la Tierra, pero ocho horas después de lo previsto, sin que la autoridades espaciales estadounidenses sepan dónde fue el lugar del impacto.

Las autoridades consideran que el artefacto se precipitó a alta velocidad principalmente sobre el océano Pacífico y los restos quizá no lastimaron a nadie.

La NASA no facilitó en su página de internet una ubicación más específica en su informe del mediodía, en el que mencionaba que las autoridades desconocían informes sobre lesiones o daños a la propiedad. Persiste la creencia de que la mayor parte del satélite se desintegró en llamas.

El aparato, del tamaño de un autobús, penetró la atmosfera terrestre en algún lugar sobre el Océano Pacífico, de acuerdo con la NASA y el Centro de Operaciones Espaciales Conjuntas de la Fuerza Aérea. Sin embargo, esto no significa necesariamente que cayó en el mar.

La NASA había calculado previamente que el satélite de investigación climática de 20 años de antigüedad caería en una franja de 800 kilómetros (500 millas) de largo que podría incluir tierra.

El inicio de la precipitación del aparato sobre el océano y la ausencia de informes sobre personas alcanzadas por fragmentos, “nos da un buen presentimiento de que no hubo heridos”, aunque las autoridades no dan por seguro que así haya sido, dijo el portavoz de la NASA, Steve Cole, a The Associated Press.

Las dos agencias del gobierno dijeron que el satélite de 11 metros (35 pies) de largo cayó en la madrugada de ayer, sin que precisaran la hora ni el lugar.

Antes se habían intensificado en internet y twitter las conjeturas: numerosas versiones sin confirmar daban cuenta de que restos del Satélite de Investigación de la Atmósfera Superior (UARS por sus siglas en inglés) se habían precipitado sobre Alberta, Canadá. Incluso se difundieron imágenes de video.

Jonathan McDowell, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, dijo que parte de los restos del aparato seguramente cayeron sobre el océano Pacífico, otros en Canadá, en el norte de Alberta, y quizá en partes distantes como la bahía de Hudson.