Llega esposa de boxeador atropellado

Gracias a una visa humanitaria, la mujer arribó desde República Dominicana

NUEVA YORK – Con la esposa a su lado, el joven boxeador Pedro Luis Sosa seguía ayer mejorando a pesar de las graves heridas sufridas en un accidente automovilístico que cobró la vida de su hermana hace más de una semana en El Bronx.

El joven de 19 años salió de coma esta semana y ayer abrió los ojos varias veces. “Reacciona cuando la esposa le dice algo”, contó Pedro Sosa, el padre del joven deportista. “Todavía no habla, pero abre y cierra los ojos y se mueve bastante”, dijo Sosa, quien ayer habló con un reportero por teléfono desde el hospital.

Una portavoz del Jacobi Medical Center aseguró: “Están comenzando a observar algunos cambios graduales, pero él sigue en condición crítica – ésa es la verdad”.

La familia del boxeador informó que la esposa de Pedro Luis, Melkis, arribó a Nueva York desde Republica Dominicana hace dos días, gracias a una visa humanitaria. Desde que llegó, la joven de 19 años no se ha aparatado de su marido, con quien se casó hace un año en su país, según dijo el padre. La familia aseguró que Melkis no quería hablar con los periodistas.

Cuando Pedro Luis abrió los ojos, “ella se sintió bien, todos nos sentimos un poco contentos”, relató Sosa padre.

Agregó que “los doctores no pueden dar un pronóstico” para su hijo, pero aseguró que los médicos permanecen optimistas de que el boxeador pueda recuperarse con la ayuda de terapia física y sicológica.

Los familiares del joven, que había ganado varios campeonatos de boxeo juvenil y estaba a punto de convertirse en boxeador profesional, aseguraron que Pedro Luis todavía estaba bajo los efectos de los medicamentos, por lo que continuaba dormido.

Según su padre, el joven no había dicho ni una palabra. Tampoco sabía que su hermana, Jennifer Sosa, de 20 años, falleció en el accidente en el que ambos estuvieron envueltos el pasado 30 de octubre. “No le han dicho nada al respeto”, dijo Sosa.

Los dos hermanos, que se criaron juntos en Republica Dominicana y en Nueva York y siempre fueron inseparables, viajaban en una furgoneta con varios jóvenes que perdió control en el Cross Bronx Expressway en la helada madrugada tras la fuerte nevada otoñal. Los hermanos se bajaron de la furgoneta para chequear otro auto y fueron atropellados por un vehículo. El impacto los lanzó de la carretera elevada y cayeron 75 pies hacia una obra de construcción. No se le presentaron cargos al conductor del Toyota que los atropelló.

Tras el accidente, Jennifer sufrió una hemorragia interna y murió al llegar al hospital, mientras que Pedro Luis, quien registraba una perforación en un pulmón, varias costillas rotas y daños en el hígado, fue operado de emergencia y se logró salvar su vida, aunque entró en coma desde el día del accidente.