‘Somos más que pupusas’

Washington/EFE – La comida salvadoreña tiene innegables raíces indígenas pero, más allá de las pupusas, la yuca “molecular” y las recetas con flores como el loroco y el chipilín también forman parte de su inexplorada gastronomía.

Así lo manifestó el embajador de El Salvador ante la Casa Blanca, Francisco Altschul, al inaugurar recientemente el “Primer Festival de Comida Salvadoreña de 2011”, que reunió a reconocidos cocineros salvadoreños del área de Washington.

“En todos lados podemos comer pupusas y somos conocidos por las pupusas, pero nosotros somos más que las pupusas en nuestra gastronomía y un poco de eso se trata” el festival, explicó Altschul.

“La idea es proporcionar un primer esbozo de la riqueza de nuestra gastronomía y también de alguna forma poder apoyar a estos salvadoreños que son ejemplo del trabajo, de dedicación y de creatividad”, dijo el diplomático, al referirse a los dueños de restaurantes que asistieron a la cita.

El festival incluyó manjares y recetas poco conocidos para el paladar no salvadoreño, como lasagna con loroco y platos a base de flores silvestres como el loroco, el pito y el chipilín, yuca “molecular”, y ensaladas con frutas tropicales como el mango y la jícama.

La mesa de postres destacó las típicas quesadillas de arroz apareadas con miel de “jocote” (“Spondias purpurea”) -una fruta tropical derivada del vocablo náhuatl “xocotl”, de versátil textura y sabor-, flan, pastel de café y “tres leches”, y calabaza o “ayote” en miel de Panela.

Altschul aseguró que “la gastronomía es una expresión cultural tan válida e importante como la pintura, la literatura y tenemos mucho que ofrecer en ese sentido”.

Se calcula que alrededor de dos millones de salvadoreños viven en EEUU.