window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

El dolor sigue en sus corazones

Conmemoran el décimo aniversario de la tragedia del vuelo 587

NUEVA YORK

Con un botón en la solapa de su abrigo con la foto de su esposo, Baudilio Bautista, muerto a los 71 años en el fatídico vuelo 587 de American Airlines, Isabel Bautista llegó antes del amanecer a la sede de Alianza Dominicana en el Alto Manhattan, se sirvió un ligero desayuno compuesto por café, pan y frutas, y al recordar al padre de sus hijos tras una década de la tragedia, no pudo reprimir el llanto.

“Yo estoy viva gracias a mi esposo”, dijo Bautista secándose las lágrimas. “Desde un incidente en un avión que tuvimos en 1976, él me dijo que jamás íbamos a volar juntos porque no quería dejar a sus hijos huérfanos”, reveló la madre dominicana.

En 1976, según Bautista, ella y su esposo viajaban a Santo Domingo de vacaciones, el avión despegó y una avería lo obligó a hacer un aterrizaje forzoso.

Era tal la obsesión de Baudilio con que la pareja no viajara en un mismo avión, que por error Isabel compró su boleto en el mismo vuelo de su esposo el 11 de septiembre de 2001, la mañana de los atentados terroristas al World Trade Center, y su esposo montó en cólera.

“El era taxista y se puso rabioso. Me dijo que él iba a pagar la diferencia para que viajáramos en aviones diferentes, pero ya no se podía cambiar, y por primera vez desde 1976 nos montamos en un mismo avión”, dijo Bautista. “Pero derribaron las Torres Gemelas esa mañana y no permitieron que el avión despegara y Baudilio vio eso como una señal funesta”, declaró.

Y el lunes 12 de noviembre de 2001, ocurrió el mismo percance. Bautista compró su boleto aéreo en una agencia de viajes diferente a la de Baudilio para evitar que los colocaran en el mismo vuelo, y cuando revisaron los boletos resultó que la pareja viajaba en el mismo vuelo, el 587 de American Airlines.

“Esta vez mi esposo no dejó que yo me fuera con él. Fue a la agencia, pagó la diferencia y yo me fui primero que él, el sábado anterior a la tragedia”, dijo Isabel. “Hoy día, después de 10 años, todavía pienso que mi esposo tenía el presentimiento de que algo nos iba a ocurrir, y al evitar que viajara con él me salvó la vida”, dijo Bautista.

Como Bautista reside en Yonkers, para llegar a tiempo a Alianza Dominicana durmió en casa de su hija Cindy, en El Bronx, quien llegó a la organización dominicana acompañada de sus hijos Nyilah, de 9 años, y Amiri Moreno, de 6, y su prometido, Winston Thomas.

“Han pasado 10 años y todavía nos da mucha tristeza la muerte de nuestro padre”, dijo Cindy Bautista. “El murió sin haber conocido ningún nieto, y en estos 10 años ya le han nacido diez nietos”, agregó.

Antes de partir a la ceremonia de recordación en honor a las víctimas del vuelo 587, a realizarse en el Memorial Vuelo 587 en Belle Harbor, Queens, la directora ejecutiva de Alianza Dominicana, María Hernández, le dijo a las familias que para dicha organización era un honor poder brindarles sus servicios y aseguró que en estos diez años, “ustedes se han convertido en parte integral de la familia de Alianza”.

La familia Bautista abordó uno de los dos autobuses que Alianza Dominicana dispuso para transportar a los familiares de las víctimas de la tragedia a Queens, y durante el trayecto Isabel Bautista recordó su vida en el campo en República Dominicana, y expresó la satisfacción que siente de haber podido criar una numerosa familia.

El autobús llegó a las 8 a.m., e Isabel Bautista encontró en el Memorial Vuelo 587 en Belle Harbor a su otra hija, Evelyn, quien llegó en auto con sus tres hijos de 4, 3 y 2 años, y al hermano mellizo de Evelyn, Audy Bautista.

Cada miembro de la familia tomó ramos de rosas rojas y rosadas y se sentó a participar en la ceremonia, que comenzó con la invocación religiosa de monseñor John Brown y la reverenda Magali Beltré.

El alcalde Michael Bloomberg, dirigiéndose a las familias, dijo que hace 10 años en la tragedia del vuelo 587 se perdieron más que hijas e hijos, madre y padres, “también perdimos sus sueños y los sueños que teníamos para ellos”.

“El tiempo pasa, pero todos sabemos que cada día, desde la tragedia, es un día de recordación, un tiempo para honrar, una ocasión para buscar fortaleza”, dijo Bloomberg. “Pero también sabemos que la presencia de los seres queridos que perdimos siempre estará con nosotros”, señaló el alcalde.

A las 9:16 a.m., momento en que el avión se precipitó a tierra, se observó un momento de silencio. Luego se leyeron los nombres de las víctimas, hubo canciones y música, y al final del acto los familiares rindieron tributo a sus seres queridos en el Memorial Vuelo 587.

A las 10:45 a.m., la familia Bautista regresó a Manhattan en el autobús de Alianza Dominicana, y participaría en el programa preparado por esta organización como parte de la conmemoración del décimo aniversario de la tragedia, que incluía un almuerzo en el Centro Cultural y Educacional Malcom X, dos actos de recordación, uno en Hostos Community College, en El Bronx, y otro en Riverside Drive y la calle 179, en Manhattan, donde se colocó una placa-memorial en honor de las víctimas del vuelo. A las 7 p.m. se oficiaría una misa en memoria de las víctimas de la tragedia, en la catedral de San Patricio.

La presidente del Comité Memorial del Vuelo 587, Belkis Lora, quien perdió a su hermano José Lora, de 44 años, dijo que aunque han pasado diez años desde la tragedia, “la memoria de nuestros seres queridos todavía sigue viva, y aún seguimos sintiendo el dolor de lo que pasó aquel día”.

Otras familias que participaron en la ceremonia de recordación fueron Wanda Mejía, quien perdió a su hija Yohanly Hidalgo, de 4 años; y Rafael Leonardo Alvarez, quien perdió a su esposa Luz Marina Alvarado, de 46 años. Alvarez participó en la ceremonia por primera vez, y estuvo acompañado de su cuñada, María Alvarado, hermana de Luz Marina.

Más inf. en pág. 8

Contenido Patrocinado