Ellen Chang: una latina de armas tomar

Nueva York – En la sede de la Policía en el centro de Manhattan, en la Sección de Pedidos de Personal, quien lleva la batuta es la subinspectora Ellen Chang.

Chang es la latina de más alto rango en el Departamento de Policía de la ciudad de Nueva York (NYPD), el cuerpo policial más grande del país. Con sólo 43 años, la china-puertorriqueña también es la mujer asiática de más alto rango en la fuerza. “Me siento honrada”, dijo en una entrevista en su oficina. “Siempre me ha gustado ser líder”.

Según Chang, el 26% de los 35,000 oficiales de la policía de Nueva York son hispanos, constituyendo la minoría más grande dentro de la fuerza. Asimismo, el 16% son afro-americanos y el 5% son asiáticos. Chang señala que en la actualidad el 17% de los oficiales de la policía de Nueva York son mujeres, y sus números están creciendo.

Chang es una mujer pequeña pero atlética, de pelo corto negro y ojos sonrientes. Nació en Jersey City, Nueva Jersey, y se crió en el Lower East Side de Manhattan junto a su madre puertorriqueña y su padre chino.

La subinspectora dice que decidió que quería ser policía a los ocho años, cuando un día su madre, Teresa, vio a un carterista golpear a una mujer y le dijo a ella y a su hermano Walter que fueran a buscar a la policía.

“Quedé impresionada con mi mamá, y con la policía. De inmediato se pusieron en acción. Corrieron tras él”, señala. “No sé si lo atraparon, pero ese día decidí que yo también quería ayudar a la gente”.

Después de graduarse de la Universidad Stony Brook, Chang ingresó a la academia de policía, y en 1994 fue asignada a la Comisaría 20, en el Upper West Side de Manhattan. La oficial manifestó que en un primer momento sus superiores estaban dudosos sobre asignar mujeres al comando nocturno, hasta que una noche, ella y su compañera, Yolanda Cabán, detuvieron a 12 jóvenes por robo. “Después que encerramos a los 12 chicos más nunca fueron escépticos”, recuerda.

Chang subió rápidamente de rango. Fue ascendida a sargento en 1999, y transferida a la “radicalmente diferente” comisaría 79, en Bedford Stuyvesant, Brooklyn. “Había muchos disparos, homicidios, violaciones. Y como sargento, uno tiene que asegurarse de que los policías están haciendo su trabajo”, recuerda.

Chang fue después ascendida a teniente, a capitán, y finalmente promovida a subinspectora, todo antes de cumplir 37 años. En el curso de su carrera, pasó de patrullar las calles y supervisar a otros agentes de policía, a estudiar minuciosamente las estadísticas en varias divisiones administrativas de la policía de Nueva York para, finalmente, ayudar a gestionar el manejo de personal de la gigantesca fuerza policial.

Al mirar hacia el futuro, enfatiza que le gustaría trabajar en la lucha contra el terrorismo, o en inteligencia, una sección que cobra cada vez más relevancia dentro de la policía de Nueva York.

La subinspectora reconoce que ha encontrado gran satisfacción en su carrera porque “se tiene la oportunidad de hacer una diferencia”, pero admite que también hay desafíos. Chang ha sido amenazada por delincuentes armados, tomado decisiones en fracciones de segundo sobre si usar o no la fuerza letal, y enfrentado situaciones en las que no pudo hacer nada para salvarle la vida a alguien.

Una vez respondió a la escena de un accidente en Brooklyn, y encontró a una mujer atrapada debajo de una furgoneta. “Se estaba muriendo y me tomó la mano. Fue muy triste”, rememora. Para hacer frente a estos desafíos, recalca, “el ejercicio ayuda. Hablas con tus amigos, tu familia, y tus compañeros en el trabajo”.

Chang vive ahora con su pareja de varios años, Cindy, en Bayside, Brooklyn, y dice que planean casarse el próximo año. Para divertirse, la oficial viaja a visitar a sus familiares en Jaoco, Puerto Rico, cocina -sus platos favoritos son el pollo al horno con habichuelas o pernil – y hace ejercicio. Después de haber participado en varios maratones, ahora está entrenando para un triatlón de distancia olímpica en Nueva York.

La subinspectora expresa que se siente conectada tanto con la comunidad china como con la boricua, tras crecer con los platillos típicos de sus padres, vivir en el Lower East Side y caminar por el Barrio Chino para ir a la escuela. Aunque ella no habla mandarín, su pareja es china y se conocieron cuando jugaban voleibol en la Asociación China-Americana de Voleibol. Al mismo tiempo, siente una fuerte conexión con Puerto Rico. “La música es ligera, alegre, y me gusta la emoción – mis primos, todos ellos tienen mucho empuje, muchas opiniones. No tienen miedo de compartir sus pensamientos”. Chang dice que su madre y su tía, en particular, fueron modelos a seguir de cómo ser una mujer fuerte.

Su consejo para las jóvenes latinas que consideran unirse a la fuerza policial es práctico.

“Les diría que se mantengan enfocadas, estudien, y no se rindan. Que se ejerciten y estén en buena forma. Uno tiene que probarse a sí misma, porque no se piensa que las mujeres son tan fuertes. Se tiene que estar seguro de que se puede respaldar a tu compañero de trabajo, y asegurarse de que ambos regresen a casa a salvo en la noche”, afirma.

Cuando Chang estuvo de patrullera, corría seis millas cada dos días. Una vez, ella persiguió a un sospechoso violador cinco cuadras y lo atrapó. “Por desgracia para él, había estado corriendo”, comenta con una sonrisa. “Normalmente soy bastante buena para alcanzar a los chicos malos”.