Ojo con las compras que se pagan a plazo

Senador Schumer advierte sobre elevados intereses con el sistema 'layaway'

ALBANY, Nueva York – El regreso de los planes de ‘layaway’ esta temporada de compras navideñas es motivo de preocupación porque en realidad podrían costar mucho más a los consumidores que las tarjetas de crédito.

Por ejemplo, un muñeco Elmo rock ‘n’ roll que requiere una cuota de $5 de entrada y un 10% de pago inicial por un mes puede ser igual al costo de una tarjeta de crédito que cobra más del 100% de interés, señaló ayer el senador Charles Schumer.

Schumer está pidiendo a las principales asociaciones de comerciantes minoristas que recomienden a sus miembros presentar sus tarifas de compra de ‘layaway’ con mayor claridad.

El demócrata manifestó que el costo final de un sistema de apartado o de pago a plazos -como se conoce al ‘layaway’- con una cuota de $5 puede ser igual al 40% de interés durante un mes o dos para muchas compras, en comparación con las tasas anuales de la mayoría de tarjetas de crédito.

El legislador indicó que si las tiendas no presentan adecuadamente el costo de las compras ‘layaway’, pedirá a la Comisión Federal de Comercio (FTC) que determine si el aumento de su uso es una práctica comercial engañosa o errónea. Históricamente, las tiendas comenzaron a dejar los planes de ‘layaway’ en la década de 1990, en parte debido a estos costos e inconvenientes.

Pero es erróneo comparar las tasas de ‘layaway’ a las tarjetas de crédito y dichas tasas ya están claras, según advierte una importante asociación de minoristas.

“Insinuar que $5 en una compra de $100 es el doble de la tarifa de las tarjetas de crédito, que hoy promedian 14.99% en todo el país, es un salto muy grande”, dijo Brian A. Dodge, de la Industria del Retail Asociación de Líderes.

“El pago a plazos, no es crédito, punto”, dijo ayer Dodge. “Los programas de ‘layaway’ ofrecen a los consumidores una alternativa a bajo costo con respecto a las tarjetas de crédito, que permite a los clientes comprar el artículo que quiera, pero con la flexibilidad de pagarlo poco a poco sin acumular una deuda.

“Estos programas suelen acomodarse a un segmento de consumidores que son incapaces o no desean acceder a crédito”, afirmó Dodge. “Son muy simples y transparentes. Y a diferencia de las tarjetas de crédito, los honorarios y las condiciones no cambian nunca”.

Las tiendas han señalado que cualquier cargo que cobran no debe ser visto como un imprevisto.

A menudo, la tarifa cubre el costo del manejo de una cuenta de pago a plazos, el costo de mantener a los trabajadores disponibles para proporcionar los artículos cuando el plan de ‘layaway’ se paga, y el costo de almacenar artículos durante semanas.

La tarifa también puede ser una “tasa de reposición”, que cubre el costo de devolver el producto a los estantes, si el sistema de apartado no se completa. Además, los minoristas dicen que esto ayuda a reducir la pérdida si el ‘layway’ no se completa y el artículo no se puede revender de inmediato.

Schumer resaltó que la mayoría de los estados limita el interés de las tarjetas de crédito de 16% a 35%, pero los planes de ‘layaway’ pueden terminar costando más en cobros de endeudamiento para consumidores que a menudo tienen un montón de deudas de tarjetas de crédito.

“Estos programas de pagos a plazo no son más que refugios a tipos de interés altísimos que los consumidores nunca tolerarían con una tarjeta de crédito”, aseguró Schumer. “La temporada festiva se supone que es acerca de dar y no recibir, pero estos programas de ‘layaway’ se están aprovechando de la gente, cobrándoles tasas de interés escandalosas, con el pretexto de hacer más fácil y más asequible el comprar”.

Schumer dijo que está enviando cartas a la Retail Industry Leaders Association y la National Retail Federation pidiéndoles que recomienden a sus miembros aclarar los costos de compra en planes de pagos a plazos.

La federación no quiso hacer comentarios hasta que pudiera conocer más sobre la preocupación de Schumer.

Los grandes minoristas de todo el país están reviviendo el sistema de ‘layaway’, que comenzó durante la Gran Depresión como una manera de ayudar a personas de bajos ingresos y sin acceso al crédito a comprar regalos durante las navidades.

“Como una opción de financiamiento, el sistema de ‘layaway’ es decididamente peor que la mayoría de las tarjetas de crédito”, expresó recientemente el profesor Louis Hyman de la Universidad de Cornell al New York Times. Hyman es el autor de “Nación deudora: Un historia de América en tinta roja”.