Trovador argentino le canta al amor y a la vida

Nueva York – Rubén González disfruta de tocar su guitarra en parques, fiestas entre amigos, o ya sea junto a grandes músicos del jazz y del rock en español en Nueva York.

El carismático argentino es parte de una comunidad artística que le otorga matices diversos y artísticos a la metrópolis.

Hace un tiempo atrás vivió la represión en persona, cuando en su ciudad en San Juan, Argentina, fue apresado unas cuatro veces, solo por tener una melena larga y ser artista.

“En Argentina fueron muchas décadas de dictadura, con el tiempo la tolerancia a este sistema se vuelve un status quo. Yo quería escapar de San Juan, así que llegué la Gran Manzana”, cuenta González, que lleva una carrera de muchos años como músico, concentrándose en la guitarra clásica, aunque a una temprana edad se destacó en el rock en español en Sudamérica. Pero fue en Nueva York donde descubrió ritmos nuevos como el “blues” y el “jazz”.

Con el tiempo, González ha evolucionado en un estela de ritmos que explora, mezclando acordes de pop, rock, bossa nova, blues, jazz, todo con en el idioma del español y que es parte de su repertorio musical. “Cuando llegamos en el 1989 nos tocó como a todos, trabajar en otra disciplina, hasta le mentía a mi jefa para poder salir temprano, con la excusa de aprender inglés y en verdad lo que hacía era practicar con la guitarra”, relata el cantautor de dos discos independientes, ‘Foto de Mi Aldea’ lanzado en el 2006 y ‘La Libertad’ en el 2010.

Su música es una fusión de ritmos y lo que prevalece en su letra es el ánimo del artista puro, una nostalgia adherida a sus acordes recordando eternamente su país natal, testigo de la realidad del inmigrante en Nueva York. “Ya en el segundo año de estar en Nueva York, conocí a un músico alemán que tocaba tango. El me dirigió a una escuela móvil de jazz, Jazz Movil, donde los músicos de jazz te enseñan a tocar música de este género. Ellos iban en un camión, se paraban en un parque, abrían el trailer y se ubicaban en el parque a dar clases”, narra González sobre una experiencia real neoyorquina impregnada de creatividad.

En el mundo de Rubén, la solidaridad con otros músicos y artistas han resultado en estos dos discos que reúnen sus composiciones. Uno de ellos fue el fotógrafo chileno Roberto Bravo quien le tomó la foto para la caratula del disco. “Así es, son mis amigos músicos los que siempre ayudan y la perseverancia de uno mismo, de hacer lo que a uno le apasiona”, recuenta el artista que vive en Inwood desde hace unos cuantos años, junto a su esposa y dos hijos.

“He realizado dos disco nada mas, pero me considero que soy un artista que he madurado tarde. Pero la experiencia es la que traigo y estoy contento de mi carrera artística”, declara el cantautor.

En el pasado el presidente de Putumayo World Music estuvo interesado en su disco para distribución internacional, lo que siguen negociando. El artista del alto Manhattan también se dedica a ser parte de Arts Connection, una organización sin fines de lucro que labora en la terapia de la música dirigida a niños de escuela elemental.