Acude Ali al sepelio de Frazier

FILADELFIA/AP – Joe Frazier fue recordado ayer como un gran campeón del peso completo y como un símbolo de esta ciudad, en un servicio fúnebre al que acudió su rival de una era, Muhammad Ali.

Los ex campeones mundiales del peso pesado Ali y Larry Holmes, así como el promotor Don King estuvieron entre los que acudieron a rendir ayer sus respetos en una ceremonia privada. Frazier, de 67 años de edad, falleció la semana pasada tras una breve lucha contra un cáncer del hígado.

El reverendo Jesse Jackson se dirigió a los presentes, y solicitó a todos se pusieran de pie para que “demuestren su amor” hacia Frazier.

Por única vez en el servicio que duró un par de horas, Ali se incorporó y aplaudió vigorosamente a su caído rival. Con un traje y lentes oscuros, Ali requirió ayuda para entrar y salir de la iglesia Bautista.

El ex campeón del peso completo Mike Tyson, el empresario Donald Trump y el actor Mickey Rourke enviaron grabaciones en video con mensajes de condolencias.

Noche inolvidable. En una noche de marzo de 1971, nadie en el Madison Square Garden parecía desear que Frazier venciera a Muhamad Alí. Ni siquiera los espectadores que reunieron suficiente dinero para obtener una butaca barata; tampoco las celebridades y noctámbulos que lucieron sus mejores galas para desfilar junto al cuadrilátero antes de la pelea.

Frank Sinatra tomó fotos desde ahí, para la revista Life. Barbra Streisand y Bill Cosby observaron desde sus asientos, a unos cuantos metros del ring.

Y todos vieron a Frazier hacer lo que nadie había logrado, vencer al gran Alí. Por si eso fuera poco, lo derribó en el 15to asalto con uno de sus clásicos ganchos de zurda, para resolver la pelea.

“No puedo ir a ninguna parte sin que me la mencionen”, dijo Frazier. “Fue lo más grande que me pasó en mi vida”.

Enfrentó a Alí igual que a todos los demás, con el mentón apoyado en el hombro de su contrincante. Frazier medía apenas 1,77 metros (cinco pies, 10 pulgadas), nunca pesó más de 93 kilos (205 libras).

No iba a vencer a la gente con sus atributos físicos, de modo que ideó una forma de presionar incansablemente hasta que pudiera encontrar una oportunidad de conectar un gancho de izquierda que seguramente ha sido uno de los más espectaculares en la historia del boxeo.

La estrategia no funcionó contra George Foreman, quien era simplemente demasiado alto y poderoso.

Alí encontró una manera de superar a Frazier en las últimas dos peleas entre ambos, incluida una tan épica que la gente del boxeo simplemente menea la cabeza cuando se le pregunta qué ocurrió en Manila.

Después, Alí dijo que aquel combate fue lo más cercano que estuvo de la muerte. Aunque cegado por la inflamación en los ojos, Frazier trató de seguir peleando hasta el 15to episodio contra uno de los mejores púgiles de la historia.

El encono hacia Alí que manifestó Frazier durante el resto de su vida se originó en buena medida en aquella pelea. Alí le llamó gorila. Cuando Frazier regresó a casa, sus hijos le preguntaron por qué otros niños en la escuela decían lo mismo que el astro.

“Joe nunca pudo perdonarlo por eso”, dijo King por teléfono. “Pero hay que conocer cómo era aquella época, la lucha racial en Estados Unidos. Joe no podía entender por qué algunos negros lo miraban con desdén y luego prodigaban elogios para Muhamad Alí. Pero Smokin’ Joe fue una parte integral de la historia. Esa pelea cambió las cosas para mucha gente. Cambió el respeto que muchos sienten cuando miran a la gente de color”.

Ni Frazier ni Alí volvieron a ser los mismos tras esa pelea brutal. Frazier sólo tuvo un combate significativo después, perdiendo por nocaut ante Foreman.

Famoso hasta el fin. Se gastó en los tinglados la fortuna que se ganó y acabó viviendo en un apartamento en el piso de arriba de su gimnasio en Filadelfia. Pero le gustaba hacer apariciones en público, verse rodeado por sus fanáticos, como en septiembre, para firmar autógrafos en Las Vegas.

Alí divulgó un comunicado expresando que siempre a recordará a Frazier con respeto y admiración, algo de lo que Frazier seguramente se hubiese burlado.

Se va como uno de los mejores pesos completos de la historia, alguien que peleó como nadie a la sombra de Alí e incluso más para escapar de ella.

“Todo lo que quería era darle otra golpiza a Muhamad Alí”, dijo Foreman. “Tal vez algún día en el cielo”.