El peor año de historia criminal en PR

San Juan/EFE – Las 995 muertes violentas registradas en lo que va de año en Puerto Rico igualan el récord de asesinatos de 1994 y convierten, todavía con un mes por delante, a 2011 en el más sangriento de la historia de la isla caribeña.

La Policía informó ayer de que Mariano Rivera Torres, de 39 años y vecino de Humacao, distrito de la costa este, fue asesinado la noche del martes, convirtiéndose en la víctima número 995 en lo que va de 2011, año en el que ya se han registrado tantas muertes violentas como en todo 1994, que ostentaba hasta el momento el récord.

El informe policial señala que Rivera Torres murió al recibir el impacto de varias balas disparadas por un grupo de individuos frente a un residencial público -viviendas de bajos recursos- por razones todavía por esclarecer.

El “modus operandi” de la muerte de Rivera Torres es el mismo que cada día, y en especial los fines de semana, se repite en muchas ciudades de Puerto Rico, azotado por la guerra entre bandas que se disputan el control de los puntos de venta de droga.

Además, las autoridades locales ven con preocupación cómo va en aumento el número de muertes achacables a la violencia doméstica, otra de las lacras que sufre la isla caribeña.

Las 995 muertes violentas suponen 152 más que en las mismas fechas del año anterior y hacen presagiar que 2011 finalice con, probablemente, si continúa la tendencia, un centenar se asesinatos por encima de la temida cifra de mil.

El superintendente auxiliar de operaciones de campo de la Policía, Leovigildo Vázquez, dijo tras conocer la noticia que el problema del crimen en la isla es de naturaleza social y que su solución requerirá de una acción decidida de toda la sociedad.

“Seguimos con nuestras estrategias y esfuerzos. Seguimos haciendo el llamado a la juventud, a estos jóvenes violentos que han estado imponiendo la ley del gatillo”, indicó el jefe policial.

Aclaró que el 50 por ciento de esas muertes se asocia a las drogas, un mundo, recordó, controlado por organizaciones que han campeando por su respeto durante años.

El gobernador Luis Fortuño también reaccionó a la noticia y dijo que no está satisfecho con el panorama criminal que se vive en Puerto Rico, además de admitir que hay un descontento generalizado entre la ciudadanía.

“Lo que tenemos en Puerto Rico es el resultado de una pérdida de valores”, sostuvo Fortuño, que aclaró que es imposible pretender que “una o dos personas puedan tener una varita mágica para resolver todo”.

Fortuño subrayó que ni él ni el superintendente de la Policía, Emilio Díaz Colón, están satisfechos con la situación, en referencia al número uno de las fuerzas de seguridad, figura con escaso apoyo popular y para el que la oposición ha pedido en repetidas ocasiones el cese en el cargo por incapacidad manifiesta.