Hipólito es un hombre de palabra

Como apoteósico fue calificado el evento del Partido Revolucionario Dominicano y la comunidad, en la ciudad de Nueva York, el pasado sábado 5 de noviembre, con la presencia de su candidato presidencial el ingeniero Hipólito Mejía Domínguez.

La actividad no tuvo desperdicios. Con una asistencia masica que abarrotó el Armory en Washington Heights, para ir a ver la figura del ingeniero Mejía, pero además, disfrutaron de renombradas figuras artísticas de la República Dominicana, entre las que se encontraban Héctor Acosta “El Torito”, “El Chino Aguacate”, y el plato fuerte Anthony Santos, quien puso al candidato a bailar con su hermana la señora Chabela Mejía de Grullón.

El espectáculo fue para gozárselo, hubo poco discurso político, pero sí las palabras de un candidato convencido de que el 20 de mayo va hacer electo presidente, por mandato del pueblo dominicano, a quien él se debe, Hipólito ratificó su compromiso de trabajar para que llegue un cambio sostenible en la vida de los más desposeídos.

También confirmó su compromiso con las mujeres y la juventud, dijo que las mujeres en su nuevo gobierno como en el pasado, tendrán la oportunidad que se merecen, fundamentalmente cuando de reconocerles los méritos se trata.

Aseguró que tanto en su campaña como en su gobierno, la mujer puede sentirse segura de que tendrá oportunidades sin cortapisas, sobre todo, aquellas que tienen una vocación de servicio tanto en su partido como en su comunidad.

Otro de los temas que enfatizó fue, que tan pronto llegue a la presidencia va a dar el 4% para educación, combatirá la delincuencia que vive el país, además de que mandará a sembrar el campo.

El pueblo no es tonto y sabe que la candidatura oficialista es más de lo mismo, por lo que no tiene nada que ofrecer, afortunadamente su oratoria no convence y el pueblo dijo ya “Papá es el que va”.

El dominicano donde quiera que se encuentre, entiende que la victoria del ingeniero Hipólito Mejía es la necesidad de un pueblo que muere de dolor al ver tantas cosas nunca vistas, que tampoco se habían hecho y que quieren llevarse lo poco que aún queda.