España a las urnas en medio de crisis

Sigue a El Diario NY en Facebook

Madrid/EFE – Los españoles viven la jornada de reflexión previa a las elecciones generales de hoy, que se celebran marcadas por la urgencia de sacar al país de la crisis y de tranquilizar a los mercados financieros, con el opositor Partido Popular (PP) como claro favorito.

La jornada de reflexión otorga un respiro de 24 horas a candidatos y electores tras quince días de campaña electoral y meses de precampaña, en los que la crisis económica que vive el país eclipsó cualquier otro debate.

Este año y por primera vez desde hace una década, la víspera de la cita electoral se celebra sin que se haya producido un atentado de la organización terrorista ETA, que el 20 de octubre anunció el “cese definitivo de su actividad armada”, tras declarar en enero un alto el fuego permanente.

Esa nueva circunstancia, unida a la gravedad de la crisis y al riesgo que supone el acoso de los mercados financieros sobre la deuda pública española, ha relegado el terrorismo de ETA entre los temas de la campaña.

El asunto central, la crisis, traducida en una economía casi estancada, con un crecimiento anual estimado del 0,8 %, el desempleo en el 21,62 por ciento -más del doble de la media europea-, que sube hasta el 45 % en los menores de 25 años, será el principal motivo que guiará el voto, según todas las encuestas, que prevén un castigo sin precedentes al gobernante Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El conservador PP, que presenta a Mariano Rajoy como candidato a la Presidencia del Gobierno, parte con todo a favor. Los sondeos le pronostican una amplia mayoría absoluta, que algunos como el último del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), sitúan entre 190 y 195 escaños en una cámara baja de 350.

El PSOE, del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que presenta como candidato a Alfredo Pérez Rubalcaba, se hundiría al lograr solo entre 116 y 121 escaños, su peor resultado.

Para los analistas, la suerte está echada desde hace meses ya que las palpables consecuencias de la crisis eran insalvables para el candidato socialista, que compartió responsabilidades de Gobierno con Zapatero como su vicepresidente primero, ministro del Interior y portavoz.

Pese a todo, el veterano dirigente socialista insiste en que en las urnas “se meten votos no encuestas”.

Su principal rival, Mariano Rajoy, arropado en su cierre de campaña por sus colaboradores más cercanos y también por el expresidente del Gobierno José María Aznar (1996-2004), que fue quién le eligió como sucesor al frente del PP, actúa ya desde una expectativa de próximo inquilino del Palacio de La Moncloa.