window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-network'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Cardenal llama a combatir odio e injusticias

México/Notimex – El cardenal Norberto Rivera señaló que si bien el reino de Dios no debe confundirse por ninguna organización política completa, tampoco se debe separar de su realidad social para diluirlo en algo etéreo o espiritual, sin relación con el mundo real.

Para ello es indispensable enarbolar la bandera del amor y trabajar con el fin de alejar del ambiente toda clase de injusticias, violencia y de odio, así como luchar contra la mentira, la falsedad, la hipocresía y la cultura de la muerte que amenazan a la sociedad, comentó.

Durante la misa dominical en la Catedral Metropolitana, en la que se celebró a Cristo Rey, el prelado expuso que hay conflictos que no se pueden arreglar sólo a través de la justicia, como es el caso de un integrante de una familia que delinque y sus familiares enfrentan la disyuntiva de entregarlo a la justicia o protegerlo. Ese delincuente, añadió el también arzobispo primado de México, necesita misericordia, amor y comprensión para que la familia pueda recobrar su plenitud y armonía.

Lo mismo se requiere en la sociedad, pues “sin quitar un ápice a la necesidad de la justicia para obtener la paz, los cristianos debemos enarbolar sobre todo la bandera del amor si queremos vivir en armonía”. Norberto Rivera insistió en que la única manera de implantar entre los hombres el reino de Cristo es trabajar para alejar del ambiente toda clase de injusticia, violencia y odio.

Planteó que lo que ahora se conoce como derechos humanos, Jesús los proclamó con 20 siglos de anticipación cuando habló de la misericordia debida hacia los más necesitados y marginados.

Contenido Patrocinado