Vivito y coleando el pavo de Battery Park

Zelda lleva ocho años evitando el horno en el Día de Acción de Gracias

NUEVA YORK – En vísperas del Día de Acción de Gracias del año pasado, EL DIARIO/LA PRENSA reportó la historia de Zelda, el pavo que vive en Battery Park y que durante años se ha salvado del horno en Thanksgiving.

Regresamos al parque en busca del famoso pavo, y después de seguir las indicaciones de vendedores de maní tostado y empleados del Departamento de Parques y Recreación de Nueva York, descubrimos que Zelda sigue vivito y coleando.

Y el pavo -que no ha necesitado del indulto del Presidente de los Estados Unidos para salvarse del horno en el Día de Acción de Gracias-, no está gordo ni flaco, se mantiene más bien en la línea, pese a que vive con un rey (o una reina porque en vez de pavo es pava) en los 25 acres de terreno del parque, un área bellísima de Manhattan, desde donde puede contemplar a su gusto la Estatua de la Libertad.

Todavía la forma en que el pavo llegó a Battery Park sigue siendo un misterio.

David Lawrence, un vigilante del parque desde 2007, dijo que Zelda, al ser un pavo salvaje, pudo haber venido volando de la costa de Nueva Jersey o de los bosques de Staten Island, donde abunda este tipo de aves.

“Este pavo es muy famoso en Battery Park, todos los trabajadores del parque lo conocen y le dan de comer”, dijo Lawrence. “Los turistas se toman fotos con él, lo alimentan y lo cuidan”, agregó.

Uno de los que alimentan a Zelda con semillas de girasol, es Papo Peña, empleado del parque.

“Yo sólo llevo tres meses trabajando aquí pero me cuentan que el pavo lleva más de ocho años viviendo en el parque y ya es parte de la familia”, dijo Peña.

En la oficina del Departamento de Parques hay fotos de Zelda aparecidas en los periódicos locales. En un artículo publicado por el New York Post que data de 2003, se indica que el pavo había llegado en febrero de ese año al parque Battery, y se calculaba que su lugar de procedencia era el Alto Manhattan.

Para entonces, defensores de los animales tenían preocupación por la seguridad del pavo en un parque tan concurrido, pero Zelda ha demostrado a través de los años que puede convivir con los seres humanos, y que ha sabido granjearse muchos amigos, especialmente aquellos que le dan de comer y que los protegen del hacha.

Y para aquellos que lean este artículo y ya están pensando en una Zelda asada para este Día de Acción de Gracias, es bueno que sepan que cazar dentro de la ciudad de Nueva York está prohibido por ley.