Viernes de fiesta para las compras

Bronx – A falta de que se publiquen las estadísticas oficiales los hispanos parece que se volcaron ayer, acudiendo a comprar para aprovechar las ofertas del viernes negro que se pusieron a la venta por primera vez a la medianoche.

Desde zapatos a cajas fuertes a prueba de fuego, pasando por la popular compra del televisor, familia tras familia salían cargados de las tiendas ubicadas en el Gateway Center de El Bronx, donde hubo establecimientos en los que las filas se iniciaron el martes. Tanto el Departamento de Seguridad del centro como las tiendas extremaron las medidas de seguridad para evitar incidentes pero no quisieron entrar en detalles de las mismas.

“Conseguí este Toshiba Blueray al 50% porque estaba como escondido, los demás ya los habían vendido”, indicó bien contento Carlos Núñez a la salida de la tienda Best Buy.

Quien no estaba contento era Pedro Sano que iba con su esposa y tres hijos: “Decían que el juego PSP estaba en precio especial pero a la hora de pagar resultó en el precio normal. Aunque protesté no sirvió de nada”, indicó.

A Gabriel Vivanco sí le sirvió madrugar: “Llegué como a las tres de la mañana y compré un televisor y una cámara de fotos”.

Las amigas Rosa y Lisa transportaban un enorme televisor entre las dos y admitieron: “Nos hemos ahorrado un ‘chin’”.

La familia Alvarado, padres y tres niñas, comenzó con las compras prácticas y se surtió lo primero de zapatos. “Nos hemos ahorrado más de $100”, indicó el padre.

Carlos Salas y su hijo del mismo nombre salían de Staples con una tarjeta de video y una funda para la computadora. “Las ofertas buenas son más temprano pero nosotros ya habíamos chequeado por Internet y no somos de los que compramos por la oferta sino porque lo necesitamos”.

María y Carlos Mendoza, madre e hijo, se dedicaban a hacer las compras navideñas. Cuando los encontramos la primera vez acaban de comprar un juego de vajilla en Target. Cada vez que nos cruzábamos con ellos su carrito estaba más lleno.

Mireilla López comenzó a las cinco de la madrugada y salía de Home Depot con una caja fuerte a prueba de fuego. “Ya compré toallas para usar y regalar en Target y todavía tengo que ir a más tiendas”.

Los taxistas sin medallón que esperan a la salida del centro disentían sobre el día. Pedro Hernández llegó a las cinco de la madrugada y dijo que había tenido más trabajo de lo habitual. Sin embargo Roberto Vallejo que llegó a las siete aseguró que había sido normal. Los vendedores ambulantes de comida también dijeron que había sido un día como los otros.