Más que gruesas pieles salvajes

Una familia originaria de México ha hecho de la venta de ropa su negocio y su signo distintivo en Alaska
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JUNEAU, Alaska – Hasta en Alaska puedes pasar frente a un inmueble en construcción y escuchar por encima de los taladros y martillos el inconfundible sonido del acordeón al estilo norteño de México.

“Estamos donde quiera”, diría alguno. Pero en este remoto poblacho helado del sureste de Alaska, rodeado por aguas frías, cielos grises y pinos semiocultos por la neblina, no sólo hay pescadores o trabajadores de la construcción, también la señora que tiene su propio restaurante mexicano con la debida atención familiar.

A principios del pasado siglo XX hubo un señor oriundo de Monterrey, Nuevo León, que incursionó en este lugar. Instaló en Juneau la primera tienda que vendía a los turistas unos muñecos vestidos como esquimales o nativos.

Esa historia la relata el nieto de aquel emprendedor mexicano, Manuel Hernández, un joven de poco más de 30 años que además de tener en el primer cuadro de Juneau la única boutique de moda para locales y turistas es también, por la noche, Dj Manu, organizador de fiestas, pasarelas y “lo que salga”.

Su abuelo abrió la brecha, le siguió su padre y ahora él mantiene con su esposa Dana lo que dicen es la única tienda con ropa “para estar a la moda”, desde abrigos, corbatas y botines, atuendos que no necesariamente son para andar sobre la nieve o bajo la lluvia, hasta ropa para ocasiones únicas, íntimas o sociales.

“Los habitantes de Juneau son muy especiales”, cuenta Manuel. “Mientras está la temporada alta de los barcos y los turistas bajan poco al pueblo, pero una vez que termina ellos son los que vienen y nos visitan”, explica en el interior de su tienda.

Dana, como muchas de las personas que se enamoran de este lugar con eternos paisajes invernales, llegó una (extraña) tarde soleada, tibia, con rayos solares y cielo azul. Le pareció fascinante. Lo hizo para acompañar a su esposo y ya llevan más de 10 años juntos por acá.

Ella, egresada de una famosa escuela regia, diseñadora de modas, es la que muchas veces elabora sus propios diseños para exhibirlos a la venta. Otras veces hace de diseñadora de interiores y le da vida a las cabañas de madera asentadas en las montañas alrededor de Juneau.

A diferencia de su abuelo, Manuel y Dana no sólo visten a muñecos con pieles extraídos de los animales salvajes de la zona, también proporcionan la elegante vestimenta necesaria para esas ocasiones especiales, esas que requieren más que unas gruesas chaquetas, botas y guantes.