Repleto de rarezas el boxeo

Nueva York – Gran parte de la controversia en los días previos al combate de anoche entre Miguel Cotto y Antonio Margarito giró en torno al sospechado uso de una sustancia similar al yeso en los guantes del mexicano en alguna de sus peleas anteriores.

Esa irregularidad, sin embargo, es apenas una en un universo de situaciones extrañas que se han producido en el boxeo a través de los años.

El boxeo es uno de los deportes de más acción individual. Como los ánimos comienzan a alterarse a través del tiempo en las peleas, muchas cosas suceden en el ring y a veces terminan como nadie esperaba.

A continuación algunos desenlaces extraños en la historia del pugilismo:

Mosley/Margarito, 24 de enero de 2009, Los Ángeles.- Antes de la pelea de Sugar Shane Mosley contra el mexicano Antonio Margarito por el título welter de la AMB, una sustancia similar al yeso se encontró entre la envoltura de los puños del campeón. Por esto también se cuestionaba si había usado el mismo truco en peleas anteriores. Por esta causa le fue retirada la licencia para pelear en California. Esa noche Mosley ganó por nocáut técnico en el noveno round y le arrebató el título a su adversario.

Floyd Mayweather Jr./Víctor Ortiz, 17 de septiembre de 2011.- En Las Vegas, Ortiz estrenaba su título welter del CMB ante un Mayweather invicto y con una gruesa cosecha de títulos mundiales a su haber. La pelea había comenzado a inclinarse del lado del retador cuando, en el cuarto asalto, Ortiz acorraló a Mayweather contra las cuerdas y le propinó un cabezazo intencional. Ortiz pidió disculpas, el referí Joe Cortez ordenó a los jueces le descontaran un punto, y al reanudarse la pelea, un confundido Ortiz -aún inmerso en la reacción al incidente- se quedó con la guardia baja, lo que aprovechó Mayweather para conectar una izquierda y una derecha al rostro del titular defensor, quien cayó y no logró reincorporarse antes de la cuenta de diez. El inmediato y sonoro abucheo del público, un posterior insulto de Mayweather al veterano entrevistador de HBO Larry Merchant y las declaraciones de ambos peleadores en los días posteriores abonaron al confuso escenario.

Evander Holyfield-Riddick Bowe II, 6 de noviembre de 1993, en Las Vegas.- Fue la segunda puesta en escena de una recordada trilogía entre dos grandes boxeadores. Un año antes, el 13 de noviembre de 1992, Bowe había arruinado el invicto de Holyfield, y le había destronado como campeón mundial del peso completo al vencerle por decisión unánime. En la primera revancha, un intenso combate –en la arena al aire libre del Caesar’s Palace- quedó interrumpido en el séptimo asalto cuando surgió la figura de un individuo que descendía hacia el ring en un paracaídas. Era James Miller, entonces de 29 años, quien al caer quedó enredado entre la cuerdas y recibió una golpiza de los presentes. La pelea estuvo detenida unos 20 minutos; al reiniciar, Holyfield, que a la sazón marchaba en desventaja, se recuperó en vías a reconquistar su corona por decisión mayoritaria y estropear a su vez el invicto de Bowe. Tres años más tarde, Bowe ganaría por TKO el tercer choque entre ambos. A largo plazo, el futuro para los protagonistas del incidente también tuvo grandes dosis de drama: Holyfield perdería el título, lo reconquistaría, volvería a perderlo y hoy -18 años después- continúa activo, en un intento por volver a ser campeón. Bowe no volvería a perder (se retiró finalmente en el 2008 con marca de 43-1) pero estuvo alejado del ring entre 1996 y 2004 y en ese periodo ingresó a las Fuerzas Armadas –donde duró apenas una decena de días, cumplió varios meses de cárcel en una prisión federal por maltrato a su esposa e hijos y se declaró en bancarrota. Miller, por su parte, repitió sus andanzas en varias actividades públicas, desapareció en septiembre de 2002 y su cuerpo fue hallado colgado de un árbol en marzo de 2003, en lo que oficialmente fue catalogado como un suicidio.

Holyfield-Tyson II.- Sucedió durante una noche calurosa del 28 de junio de 1997, en el MGM Grand Garden de Las Vegas, Nevada. La velada se llamó ‘El sonido y la Furia’ (The Sound and the Fury’); fue la revancha del primer combate entre ambos peleadores del peso Completo, ganado por Evander Holyfield (33-3-0, 24 KO) siete meses antes por nocáut técnico (TKO) en el asalto 11, luego de que Mike Tyson ‘besara’ la lona por segunda vez en su carrera en el sexto round. Esta vez el ex titular Tyson buscaba por todos los medios reivindicarse ante su fanaticada, pero su oponente le puso el camino difícil en todo el trayecto. Entonces vino el desenlace inesperado: al verse perdido, Tyson, confundido y aturdido salió a pelear en el tercer acto sin protector dental, haciendo que el referí, Mills Lane, ordenara buscarlo en su esquina. Con el reloj marcando 40 segundos para terminar el acto, Tyson, quien lo comenzó atacando con furia, rodó su cabeza por encima del hombro de su contrincante y le mordió la oreja derecha, arrojando al piso desde su boca un cartílago de una pulgada. Tyson fue enviado a una esquina neutral y sancionado con dos puntos. Al reanudarse el combate éste le mordió la otra oreja a Holyfield y el combate fue detenido; Tyson (45-2, 39 KO) fue descalificado. Se armó un alboroto mayúsculo y luego se determinó suspender y quitarle la licencia a Tyson.

El ‘no más’ de Durán ante Leonard.- Este desenlace del combate entre Sugar Ray Leonard y el panameño Roberto ‘Mano de Piedra’ Durán ocurrido el 25 de noviembre de 1980 en el Superdome Louisiana, New Orleans, resultó sumamente sorpresivo para la fanaticada. Y fue que Durán, quien era un boxeador fajador hasta el final, dejó literalmente con la boca abierta a miles de aficionados al deporte de los puños. Por otro lado, Leonard, el perdedor de un previo combate por decisión unánime ante el panameño, que de esta forma obtuvo el fajín mundial welter de la AMB, el 20 de junio en Canadá, se disponía a tomar la revancha en la llamada velada Leonard-Durán II. Leonard comenzó desde el principio a usar su tren de pelea original que lo había llevado a obtener buenos resultados en el entarimado. Su estilo de dar y escurrirse, así como de intimidar al contrario mediante tácticas de bailes en el ring y darle vueltas contínuas a su brazos- inusuales para un pugilista- fue el plato de la noche contra un Durán, que no había visto cosa semejante, hasta ese momento. Al parecer, el ‘show’ de Sugar dio resultado y tras varios fallidos de ‘Mano de Piedra’ de pegar directo y fuerte a la anotomía del estadounidense, llegó el momento de decir ‘no más’ al referí Octavio Meyran, a los 2:44 del octavo asalto. La pelea fue declarada nocáut técnico (TKO) a favor de Leonard, que conquistó el cinturón welter de la AMB. Luego Durán dijo que no quiso seguir peleando por sentirse mal del estómago, pero su representante, Carlos Eleta, manifestó que, al parecer, ‘El Cholo’ se sintió frustrado o “humillado” por el retador. Después de este hubo otro enfrentamiento entre ambos, el 7 de diciembre de 1989 en Las Vegas, y Leonard retuvo su corona supermediana de la AMB.

Lágrimas en Lewis-McCall.- Lo ocurrido el 7 de febrero de 1997 en Las Vegas, durante el combate del peso completo de Lennox Lewis contra Oliver McCall, sólo el segundo podría dar una explicación. Este evidenciaba que no quería seguir peleando en el cuarto y quinto asaltos, hasta que rompió a llorar en medio del ring y forzó a que el referí Mills Lane parara la pelea y diera vencedor a Lewis . El misterio siguió con exámenes siquiátricos, explicaciones y otras clases de evaluaciones. McCall dijo que su llanto fue emocional, pero a veces explicaba otras tácticas no creíbles. También después fue a parar a la cárcel.

constantino.viloria@eldiariony.com