Un litigio que cambió nuestra educación

Los libros de texto escolares deberían enfatizar una pelea legal que le abrió las puertas a generaciones de hispanos en este país.

El caso Mendez v. Westminster resultó en un triunfo histórico de derechos civiles que aún espera por su debido reconocimiento.

Comenzó con las aspiraciones de una humilde familia. Gonzalo Méndez, un mexicano, y Felicitas Méndez, una puertorriqueña, eran trabajadores agrícolas en California que querían un futuro mejor para su familia. Cuando a sus hijos les fue negada la entrada a una escuela pública en el condado de Westminster, se convirtieron en líderes de una demanda colectiva en 1945 para lograr la integración en las escuelas.

En aquellos días, negros y latinos podían ser excluidos de instituciones y establecimientos en donde solo querían a personas blancas de ascendencia europea, los cuales solían captar la mayoría de los recursos públicos. Tal segregación hacía que los niños hispanos y afroamericanos fueran relegados a escuelas pobres en malas condiciones.

La familia Méndez comenzó a derrumbar la doctrina de “separados pero ‘supuestamente’ iguales” que reinaba en los Estados Unidos.

El caso llegó a la corte federal alcanzando la victoria en 1947 cuando un juez de apelaciones dictaminó que la segregación basada en nacionalidad era inconstitucional. Con Mendez v. Westminster comenzó la integración en las escuelas públicas en California – un triunfo no sólo para latinos sino para otras comunidades.

El efecto de este caso se extendió por todo el país y sentó un fuerte precedente para Brown v. the Board of Education, el histórico litigio federal que acabó con la segregación racial en las escuelas públicas de Estados Unidos.

Mañana, Sylvia Méndez -quien fue una de las niñas en este caso- estará en Hunter College. Su historia es también nuestra porque en esencia es sobre el valor por la educación y el ánimo de superación – los cuales guían a muchos de los latinos en este país, a pesar de los estereotipos que se nos imponen.

Mendez v. Westminster cambió para siempre nuestras escuelas y puso a este país un poco más cerca de la promesa de equidad. Por eso merece un justo reconocimiento en la historia de nuestra nación.