Enfoca tus pensamientos

De pequeña, yo pertenecía a las Girl Scouts. Entre las muchas estrategias de supervivencia que nos enseñaron hay una que no se me olvida nunca: la de hacer fuego concentrando un rayito de sol a través de una lupa. ¡Cuando lo vi hacer por primera vez, me quedé boquiabierta! ¡No podía crear que aquella candelita surgiera, como un milagro de la nada!

Aún después que me enteré de sus causas físicas, este experimento me seguía pareciendo algo maravilloso, y lo sigue siendo porque representa algo muy importante en la vida: el resultado de concentrar las energías en una cosa. Si este mismo experimento se llevara a cabo con un bombillo en vez de un rayo de sol, sería imposible crear el mismo efecto ya que la luz se dispersaría por todos lados y no tendría la fuerza para crear el fuego.

De la misma manera, en esta vida, cuando enfocas tus pensamientos, energía en un objetivo obtienes resultados mágicos. Concentra tus esfuerzos como el rayo de sol con la lupa, o como un rayo laser el cual es capaz de vaporizar, soldar una materia o atravesar un obstáculo. Aquel que no dispersa su energía en muchas tareas o metas conquista casi siempre lo que quiere.

¿Crees tú que vas a lograr algo si tienes 25 pensamientos distintos halándote tu mente en varias direcciones? ¿Cuán fuerte piensas que va a ser tu energía si le tienes que dar un poquito de ella a cada una de las 25 tareas que te has propuesto? Claro que uno siempre anda con varias cosas entre manos – ¡es imposible no hacerlo! Pero a cada proyecto importante hay que darle la preferencia en tiempo y energía que se merece. Es la única manera de desarrollarlo o de encontrar soluciones.

Cuando te dediques a una tarea presente, o una meta futura, ya sea a planearla o llevarla a cabo en concreto, tienes que dejar a un lado las distracciones. Tu propósito y enfoque debe ser como un rayo láser o como el rayito de sol y la lupa de mis recuerdos de infancia para que siempre puedas encender el fuego renovador de tu vida.