Con la seguridad al extremo

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Con la seguridad al extremo
Para la pasión por el futbol no hay edades, he aquí una muestra.

TORREÓN, México.- Un fuerte y armado retén de la Policía Federal a uno 300 metros del Nuevo Estadio Corona, sobre la antigua carretera a San Pedro, vislumbró el enérgico operativo que habría antes del inicio de la final de Ida entre Santos y Tigres.

El antecedente de la balacera en las inmediaciones del TSM, el pasado 20 de agosto, obligó a las autoridades a tratar de evitar cualquier tipo de violencia antes, durante y después del encuentro.

Cerca de 1,200 elementos integrados por el Ejército Mexicano, Policía Federal y Municipal de la ciudad de los “Grandes Esfuerzos” fueron los encomendados a guardar el orden, además de elementos de seguridad privada dentro del estadio.

La llegada de las dos porras locales “La Komún” y “La Tribu” se dio sin contratiempos, y fueron parte de esa revisión exhaustiva por parte de los policías federales antes del inmueble lagunero.

“Nos instalamos a las 2:00 p.m. [hora de Los Ángeles], por seguridad se hace la revisión de los vehículos para que no traigan armas, droga, explosivos. Con las porras también se hizo lo mismo, ya que pueden traer x cosa, indicó a RÉCORD un policía federal instalado en el retén, quien prefirió omitir su nombre.

El arribo de los dos equipos al Nuevo Estadio Corona incluso se vio retrasada por dicho retén, debido a que propició un intenso tráfico por la revisión aleatoria; los federales hicieron una especie de “embudo” y de cuatro carriles de la antigua carretera a San Pedro sólo dejaron la posibilidad de pasar por uno Tigres fue el primero en llegar a las 4:50 y 8 minutos después lo hizo Santos.

Al menos antes del inicio de la final no se reportaron hechos por lamentar.

Elementos del ejército y de vialidad de Torreón realizaban sin cesar rondines en los alrededores del estadio.

Torreón respiró ayer nuevamente un día de final y la ciudad se pintó de verde; en restaurantes, hoteles, calles, semáforos, en aficionados y empleados de los comercios resultaba difícil no apreciar una playera albiverde vislumbrando ese apoyo hacia el equipo.

“No queremos el dolor de otra final perdida”, sentenció Roberto Sifuentes, aficionado lagunero que desde muy temprano se hizo presente, a lado de su familia, en el Nuevo Estadio Corona y en el estacionamiento preparó un asado norteño con cortes de arrachera, diezmillo y T-Bone, esperando retirarse al final del encuentro con una sonrisa.

Un grupo musical de banda también ambientó a todos los aficionados que acudieron a la explanada de la casa de los Guerreros, previo al juego.

Los atuendos eran vastos, desde rostros pintados entre el blanco y verde, sombreros, máscaras y la belleza femenina que nunca falta.

Aunque fueron notablemente minoría, la gente de Tigres también le puso ingenio a sus atavíos y dieron color al partido de ida de la disputa por el título.

El clima benefició al futbol, ya que fue una noche agradable, muy distante a los pronósticos de inicio de semana donde se mencionaba que el frío invadiría a las tribunas.