Como si no fuera con ellos

El sepelio de Peter Figoski el lunes fue como se merecía el veterano policía de 47 años. La vida de Figoski – quien en sus 22 años como agente, fue condecorado con 12 medallas e hizo más de 200 arrestos- se la arrebató un bandido llamado Lamont Pride.

El desenlace ocurrió el 15 del presente mes en el sector de East New York de Brooklyn.

Cuatro sabandijas cómplices de Pride, en el vil asesinato del padre de cuatro hijas, fueron arrestadas. Los cuatro son de nuestra comunidad. Latinos igual que usted y yo.

¿Ha escuchado a alguno de nuestros líderes comunales o funcionarios electos denunciar este crimen?

Si hubiese sido a lo inverso estuvieran con los gritos en el cielo.

¿Sabe usted de alguno de los susodichos que fue a la funeraria a ofrecerle el pésame a la familia Figoski?

¿Acaso algún líder de alguna organización comunal estuvo en la parroquia de la Iglesia San José en Babylon, para el servicio de cuerpo presente del agente asesinado?

Imagínese usted si hubiese sido un caso de brutalidad policial. Con razón e ira estuvieran la mayoría de estos mal llamados líderes protestando. Convocando conferencias de prensa y organizando demostraciones en contra de los bandidos vestidos de azul. Y allí estuviéramos con ellos.

¿Y qué me dicen de la juez Evelyn Laporte?

¿Escuchó, vio o leyó a alguno de los ya mencionados paladines nuestros salir en defensa de ésta?

La magistrada de Brooklyn fue crucificada por el repugnante enano intelectual de la alcaldía. De acuerdo a Miguelito – sin tener conocimiento completo de las circunstancias – arremetió contra la juez, porque fue ésta la que dejó en libertad en un caso no relacionado al ahora asesino Pride. Pat Lynch, el presidente del sindicato de policías (PBA) hizo eco del ataque verbal contra la juez.

De nuevo, ninguno de los ineptos líderes comunales – que se autoadulan – salió en defensa de la juez. Aquí incluyo al Puerto Rican Bar Association, entidad repleta de abogados puertorriqueños y latinos. Ellos también guardaron silencio.

Algo anda mal. Tenemos funcionarios electos que se prestan a dar la cara para denunciar a un supuesto terrorista dominicano y no en el caso de elementos verdaderamente criminales. Y políticos que no le salen al paso a Miguelito.

Es como que nada de lo que pasa les incumbe.

Bajofuego@eldiariony.com

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