Imagen del Partido Republicano se deteriora

Imagen del Partido Republicano se deteriora
El aspirante a la nominación republicana, Mitt Romney, en plena campaña.
Foto: ap

Los Ángeles – Luego de fundar la primera organización dedicada a acercar a los latinos al Partido Republicano, la retórica antiinmigrante dentro de su propio partido hizo que la activista DeeDee García Blasé, de Arizona, terminara por abandonarlo y se registrara como independiente en octubre pasado.

“Nuestro partido se está alejando de la tradición de Lincoln, de Ronald Reagan y de George W. Bush”, dijo DeeDee García Blasé, fundadora del grupo “Somos Republicans”, en una entrevista reciente.

“No podemos usar términos como “anchor baby”, somos un país que favorece la vida y atesora a todos los bebés y sus derechos y sin embargo, en nuestro partido se desprecia a los hijos de los inmigrantes”, agregó.

García Blasé fue por largo tiempo una dura crítica del extremismo antiinmigrante dentro de su partido, hasta que simplemente consideró imposible seguir dentro de él.

No ha sido la única. Poco después, otro republicano de Texas, también afiliado al mismo grupo, Lauro Garza, decidió dejar el partido. La última gota que derramó el vaso fueron los comentarios del exprecandidato Herman Cain de la necesidad de construir una “cerca fronteriza electrificada”.

“Yo no puedo entender como es que republicanos supuestamente provida me dicen de frente que hay que apoyar la ejecución de personas que cruzan la frontera. (Herman) Cain dijo ese tipo de cosas varias veces y los demás no lo criticaron, sino que lo aplaudieron”, dijo Garza al momento de dejar el partido.

No todos los críticos de la postura migratoria republicana tiran la toalla.

Bob Quasius, un activista republicano de Marshall, Minnessota, quien no es latino pero está casado con una mujer latina, Aida Cuevas, decidió dejar el grupo de Blasé cuando consideró que “se alejaba demasiado de sus orígenes” y fundó su propio grupo: “Café con Leche Republicans”.

“Yo no creo que esta actitud antiinmigrante represente a todo el partido. Creo que la mejor manera de luchar contra eso no es irse, sino quedarse y luchar desde adentro”, dijo Quasius. “Alguien tiene que estar desde dentro denunciando a los extremistas para lograr algún tipo de influencia. Lamentablemente, el tono de nuestro partido es cada vez más estridente y airado y no se está dialogando. Nos está perjudicando”, indicó.

La idea es ser activos y públicos como republicanos, en favor de los inmigrantes, dijo Quasius. También de organizar oposición a extremistas y buscar candidatos que más positivamente reflejen las posibilidades que el Partido Republicano tiene para los latinoamericanos, dijo el activista.

Hay muchos más disidentes dentro del partido del elefante y no todos son latinos. Recientemente, el Lincoln Club de Orange County, otrora una de las zonas más conservadoras y restriccionistas del país y cuna de los grupos que dieron paso a la histórica Proposición 187 en 1994, declaró favorecer una reforma migratoria integral.

El Lincoln Club es una organización de empresarios que lleva 40 años de existencia y es muy respetada entre los grupos conservadores de California.

“Esperamos que este sea un punto de partida para que los republicanos y los latinos encuentren puntos en común y soluciones migratorias que sirvan para respetar las leyes, asegurar nuestras fronteras y proporcionar a los futuros inmigrantes y a los que ya están aquí un camino a la residencia legal”, apuntó Robert Lowen, presidente de la organización.

¿Por qué tomar esta postura que está en disonancia con prácticamente todos los republicanos que hoy están en puestos públicos? La razón es el abandono masivo del partido por parte de latinos moderados y conservadores, sobre el tema migratorio.

Lionel Sosa, texano publicista y asesor político de Ronald Reagan y George W. Bush, dijo nuevamente que el segmento más extremista y conservador del partido “está dominando el debate” y que probablemente el éxodo de latinos continuará, a menos que se cambie la actitud.

“Hablar de muros fronterizos es antiamericano”, dijo Sosa, quien recordó que el propio Ronald Reagan estaba en contra de la construcción de un muro y a favor del libre flujo, aunque regulado, de mano de obra necesaria en los Estados Unidos. Reagan apoyó la Ley de Amnistía de 1986.

Desde entonces hasta hoy, la actitud republicana sobre el tema ha cambiado radicalmente y amenaza el futuro de esa tolda política. Los críticos internos siguen surgiendo, y aunque la mayoría no se manifiesta activamente contra su partido, hablan claro cuando se les pregunta directamente y no dudan en expresar su punto de vista.

“Yo creo que estamos cometiendo suicidio político”, explica Danny Vargas, expresidente de la Asamblea Nacional Hispana Republicana, hoy empresario y exasesor de varias campañas republicanas (NHRA), una organización tradicionalmente muy conservadora. “Necesitamos pensar más allá de la próxima elección y en las futuras generaciones”.

El cálculo de Vargas va como sigue: cada año, 50,000 adolescentes latinos cumplen 18 años, la edad de votar. Actualmente el 25% de los niños menores de 5 años son hispano americanos. “Dentro de unos 13 años, el 25% de los votantes elegibles serán jóvenes latinos. Si los espantamos del Partido Republicano, es una estrategia de autoextinción”.

Para Vargas, la retórica migratoria del partido está en manos de una minoría ultra conservadora “muy activa” dentro del partido.

Sin embargo, Vargas asegura que muchas voces se están alzando dentro del partido y “se entiende que el ‘estatus quo’ actual es insostenible, que algo se debe hacer”.

Por el momento, no parecen haber tenido mucho eco en las posiciones de la mayoría de los republicanos en el Congreso, la de los precandidatos presidenciales –con excepción de Newt Gingrich- y los funcionarios locales republicanos que han emprendido la mayoría de las leyes duras contra los indocumentados en los estados.