Primaria republicana llega sin claro favorito

El expresidente de la Cámara de Representantes de EEUU y precandidato presidencial republicano Newt Gingrich cierra el año a la cabeza en las encuestas.
El expresidente de la Cámara de Representantes de EEUU y precandidato presidencial republicano Newt Gingrich cierra el año a la cabeza en las encuestas.
Foto: EFE

Washington/EFE – Siete precandidatos republicanos a la presidencia de EEUU acuden a Iowa para asistir el martes próximo a los primeros caucus (asambleas primarias) sin un favorito claro.

Sin embargo, desde que comenzó a conformarse el abanico de aspirantes a desbancar a Obama, el exgobernador de Massachusetts Mitt Romney, que ya compitió en las primarias de 2008, ha disfrutado del protagonismo más constante en los sondeos.

La promesa de crear empleo es la columna vertebral de la campaña de Romney, de 64 años, que ha apoyado su programa económico en su larga experiencia como empresario, y se ha visto impulsado por fondos que duplican los de cualquiera de sus rivales -más de 32 millones de dólares según los últimos datos oficiales de septiembre-.

Los vaivenes en los apoyos a los distintos aspirantes han sido constantes.

Es lo que le ha ocurrido a la congresista por Minesota Michele Bachmann, estandarte del Tea Party, que entró con fuerza en la carrera en mayo y mantuvo el impulso hasta mediados de agosto, cuando ganó el importante sondeo informal de Iowa.

Quizá la más conservadora socialmente de la carrera electoral, la única mujer que aspira a la Casa Blanca es además la más crítica con la carga fiscal de la administración, con un programa que seduce a los ultraconservadores pero que no ha impedido que Bachmann se vea relegada ayer a los últimos puestos en las encuestas.

La congresista quedó eclipsada en agosto por el arranque de campaña del gobernador de Texas, Rick Perry, que vivió un dulce verano en el que muchos daban por acabado a Romney frente a su discurso conservador y sin tapujos.

La campaña de Perry, que acumula la mayor cantidad de fondos después de Romney -más de 17 millones de dólares- ha quedado sin embargo tocada por sus traspiés verbales, como el momento en que se quedó en blanco al nombrar una agencia del Gobierno que querría eliminar.

Su pérdida de popularidad impulsó al empresario Herman Cain, y, a su vez, la retirada de este, forzada por acusaciones de acoso sexual, cedió el relevo al expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich, un icono conservador que marcó el ideario del partido en los años 90 con su “Contrato con América”, en referencia a EEUU.

Con apenas 2 millones de dólares en su cuenta de campaña, Gingrich es una fuerza ideológica clave en el partido republicano, pero su popularidad ha empezado a desinflarse las últimas semanas y ha dado paso a otros dos- el congresista por Texas Ron Paul y el exsenador por Pensilvania Rick Santorum.

El gran ausente entre los conservadores con más apoyo es el exgobernador de Utah Jon Huntsman, de perfil más moderado y para quien la experiencia como embajador de China bajo el mando de Obama ha resultado ser más un lastre que un impulso.