Nuevo escándalo en la Arquidiócesis

El obispo auxiliar de la Región Pastoral de San Gabriel se aparta del ministerio tras revelar que es padre de dos hijos ahora adolescentes
Nuevo escándalo en la Arquidiócesis
Gabino Zavala, obispo auxiliar de la Región Pastoral de San Gabriel, ya no ejercerá el ministerio y vivirá en privado.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Tras diez años de lidiar con el problema de pederastia, un nuevo escándalo se cierne sobre la Iglesia Católica en Los Ángeles al darse a conocer ayer que Monseñor Gabino Zavala, uno de los seis obispos que encabezan la Arquidiócesis de LA, renunció a su cargo luego de confesar que tiene dos hijos adolescentes.

El obispo Zavala, de 60 años de edad y originario del estado mexicano de Guerrero, estaba a cargo de administrar la región pastoral de San Gabriel de la Arquidiócesis, la cual abarca 66 parroquias en 29 ciudades del este del condado.

Una carta firmada por el arzobispo de Los Ángeles, José H.Gómez, indica que el obispo Zavala reveló la existencia de esos dos hijos hace un mes.

“Tengo una información triste y difícil para compartir con ustedes. Monseñor Gabino Zavala, Obispo Auxiliar de la Región Pastoral de San Gabriel, me informó a principios de diciembre que es padre de dos hijos adolescentes menores de edad, que viven con su madre en otro estado”, señala el comunicado del jerarca católico de la ciudad.

Para Sheila Briggs, profesora de estudios de género y religión de la Universidad del Sur de California (USC), la renuncia del obispo Zavala es resultado de una fallida política de celibato obligatorio dentro de la Iglesia Católica Romana.

“Mi parroquia se encuentra en la región pastoral de San Gabriel en la que sirvió el obispo Zavala por mucho tiempo y muy bien”, dijo Briggs.

La experta en asuntos religiosos calificó a Zavala como uno de los mejores obispos, un hombre compasivo y comprometido con la misión de justicia social de la Iglesia.

“Ha sido un defensor incansable de los pobres y de los más vulnerables de nuestra sociedad”, agregó Briggs. “No sé de las circunstancias por las que se convirtió en padre de dos hijos, pero no llegaré a la conclusión de que es el resultado de un defecto moral del obispo Zavala”.

Josefina Martínez, una católica angelina que ayer visitaba la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles donde Zavala solía oficiar misas en ausencia del Arzobispo, dijo estar triste de la noticia.

“Yo lo conozco, es un buen padre. No sé mucho de eso de que dicen que tiene hijos. Si es verdad pues no está bien, porque es un sacerdote entregado a Dios”, comentó.

Los sacerdotes católicos, a diferencia de otros pastores o reverendos de otras religiones, están obligados al celibato, que significa no casarse ni tener pareja sexual.

Ayer mismo se dio a conocer que el Papa Benedicto XVI aceptó la renuncia que presentó el obispo Zavala.

La renuncia de quien fuera obispo auxiliar de la Arquidiócesis más grande de Estados Unidos entró en vigor ayer 4 de enero.

La Arquidiócesis de Los Ángeles dejó en claro que la madre de los dos adolescentes hijos de Zavala era adulta al momento de concebir a los hijos.

En la Arquidiócesis de Los Ángeles existen otros cinco obispos auxiliares que realizan funciones administrativas similares a las del obispo Zavala. Ellos son: Thomas Curry, Gerald Wilkerson, Edward Clark, Óscar Solís y Alexander Salazar.

Zavala ya no ejercerá el ministerio y vivirá en privado. En su lugar quedó asignado el vicario episcopal James Loughnane.

“La Arquidiócesis ha contactado a la madre y los niños, y les ha ofrecido asistencia espiritual y económica para ayudar a los niños con sus gastos educativos. La identidad de la familia no es pública y quiero respetar su derecho a la privacidad”, recalcó el arzobispo Gómez en la misiva dirigida a los feligreses angelinos.

El obispo Gabino Zavala fue ordenado sacerdote el 28 de mayo de 1977 por el entonces arzobispo Timothy Manning.

Ha sido reconocido por ser un defensor de los inmigrantes y promotor de una reforma migratoria, además de ser un férreo oponente a la pena de muerte, lo cual le valió en 2004 un premio de la organización Death Penalty Focus.