Una nueva estrategia

Una nueva estrategia

Los desastres realizados por la administración anterior en el uso de la fuerza militar clamaba por un cambio significativo en la estrategia de defensa. Un enfoque que sea más realista en el uso de los recursos en una era de recortes de gastos y de diferentes amenazas globales.

Las guerras de Afganistán e Irak se basaron en el antiguo principio de que Estados Unidos sea capaz de combatir en dos conflictos regionales al mismo tiempo, y en la agresiva doctrina Bush que aceptaba las acciones militares preventivas como justificación para iniciar guerra, como ocurrió en Irak. Ahora estas guías afortunadamente son parte del pasado, los dos largos conflictos dejaron una lección que la administración Obama está tomando en cuenta.

La nueva estrategia dada a conocer ayer por el presidente Obama, “Manteniendo el Liderazgo Global de EEUU: Prioridades de Defensa para el Siglo 21” significa una modernización en la que plantea la posibilidad de realizar al mismo tiempo una guerra, frustrar las aspiraciones militares de un adversario en otra región del mundo, mientras que también puede cumplir misiones humanitarias, de contraterrorismo y otras.

Si bien Irán continúa en el radar de las naciones problemáticas, la nueva estrategia presta mayor atención a Asia, tanto a China como Corea del Norte.

También son bienvenidos los recortes del Pentágono en la próxima generación de armamentos, dado que hay un serio problema con sistemas y productos que a pesar de su costo de miles de millones de dólares dan malos resultados. Hay que corregir lo que ya está en producción en vez de quimeras costosas que solo sirven para dar dinero al contratista de defensa.

Apenas se dio el anuncio salieron al cruce quejas conservadoras de que se debilita el área de defensa con el recorte para armas y la reducción gradual de tropas. En realidad el actual presupuesto de defensa, de 662,000 millones de dólares, es el más alto -tomando en cuenta la inflación- desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y supera el pico del rearme realizado durante la presidencia de Reagan.

Creemos que hay espacio para recortes de dinero y del arsenal nuclear, sin perjudicar la fuerza y la seguridad estadounidense.