El afecto a los mexicanos originó el viaje papal

Ciudad del Vaticano/Notimex – El afecto de los mexicanos al Papa y la “acogida triunfal” que brindaron a Juan Pablo II en diversos momentos fueron las razones que convencieron a Benedicto XVI de incluir a México en su próximo viaje a Latinoamérica.

El director de la sala de prensa de la sede de la Iglesia católica, Federico Lombardi, en un comentario transmitido por la Radio Vaticana explicó los motivos por los cuales Joseph Ratzinger decidió visitar México del 23 al 26 de marzo próximo.

“¿Quién no se conmueve con el afecto de los mexicanos por el Papa?, ¿De su entusiasmo cuando vienen a Roma a encontrarlo?, ¿Quién no recuerda la triunfal acogida que ofrecieron a Juan Pablo II en sus cinco viajes y, en los últimos meses, a su reliquia peregrina por sus tierras?”, preguntó.

“Hace 20 años, estableciendo relaciones diplomáticas con la Santa Sede, el país reconoció la profunda alma católica de su pueblo. El Papa Benedicto sabía que tenía que ir a México, y ha elegido una localidad a la que su predecesor no había podido llegar”, agregó.

El sacerdote jesuita recordó que el pasado 1 de enero los obispos mexicanos y cubanos informaron los detalles del programa del viaje papal a esas dos naciones.

Afirmó que la etapa de la gira pastoral concerniente a Cuba no llama la atención porque responder al jubileo de la Virgen de la Caridad del Cobre, una celebración que se inserta en el singular momento histórico y político de la isla caribeña.

En cambio consideró justo mencionar los múltiples motivos y el significado continental de la etapa mexicana que, no en vano, será la primera del viaje.

Según Lombardi, el 12 de diciembre de 2011, celebrando en la Basílica de San Pedro la solemnidad de Nuestra Señora de Guadalupe, el Papa indicó su voluntad de participar del bicentenario de las independencias de los países de América Latina.

En esa ocasión se refirió al “camino de integración” de este “querido continente” y “de su nuevo protagonismo emergente en el concierto mundial”, indicando los horizontes de un crecimiento plenamente humano y de la “misión continental” de “nueva evangelización”, precisó.

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