¿Ya compró las pistolas?

En Estados Unidos el período comprendido entre el 4to jueves de noviembre y el 25 de diciembre se considera el tiempo propicio para reflexionar, compartir, dar gracias a Dios, reunirse la familia, revivir los valores cristianos. Cuando analizamos la conducta de los ciudadanos vemos que no es así. Este tiempo está marcado por una sola idea, o mejor dicho, una sola obsesión: comprar. No importa sean unos calcetines, una computadora, un vehículo, o un fusil de asalto ARK47. La cuestión es gastar dinero.

Cada año hay un juguete nuevo que llama la atención de los compradores. Este año han sido los Ipod, los Iphone, los Ipad…. Objetos que los venimos a disfrutar cuando podemos decir “I paid” y entonces ya es tiempo de comprar el modelo siguiente.

Las estadísticas de este año nos dicen que en esos 34 días las ventas de armas de fuego han batido records. En el mes de diciembre los distribuidores de armas han solicitado 1.534,414 records criminales y de enfermedad mental de compradores al F.B.I. En los 6 días previos a la Navidad se pidieron informes de cerca de medio millón de compradores. Fueron rechazados poco más del 1%. A estas cifras habría que añadir las armas vendidas en las Ferias de Armas y en el mercado negro, las cuales se venden sin control policial alguno, la mayoría de las veces pagadas con dinero en efectivo. Nadie sabe exactamente cuántas armas están en manos privadas en el país. No es de extrañar que, cada año, cien mil personas sean heridas o mueran por armas de fuego. Para que entendamos, cada año el equivalente de la población de ciudades de Puerto Rico como Arecibo o Guaynabo muere o son heridas. O dos veces la población de la provincia de Dajabón en la República Dominicana. O cuatro veces los habitantes de la Provincia de Pedernales, en la misma República.

Quizás entre los hispanos podría darse la idea que eso son cosas de los anglos, que eso no va con nosotros. No creo sea cierto A los hispanos nos embriaga también el olor de la pólvora. Me contaba un forense de California, con cerca de 20 años haciendo autopsias, que los asesinatos con armas de fuego llevan marca de identidad. Mientras los rusos descuartizan los cuerpos, los salvadoreños le meten a la víctima no menos de dos docenas de balazos. Los más ahorradores suelen ser los mexicanos quienes se conforman con uno o dos disparos, pero eso sí, efectivos.

En este año de campaña electoral el tema de la posesión de armas de fuego en manos de la población es algo que debe ser prioritario. La sociedad americana no puede dejarse amilanar por los poderosos grupos de presión de los vendedores de armas. Es un problema muy serio de salud pública a la vez que de índole moral. Para una población de 312, 840,716 (datos del Censo a enero 12, 2012) en Estados Unidos hay 210 millones de armas. ¿Para qué tantas armas? ¿Miedos? ¿Costumbres, como aquel irlandés que me contaba cómo en la familia hay la norma de que el primogénito varón recibe, al nacer, como regalo por parte de su abuelo una pistola? Para comprar un arma de fuego basta tener 18 años. Para comprar tabaco o cerveza, 21. Y eres mal visto. ¿Ya compró su pistola? su status migratorio no importa