Objetos cuentan “dura” historia de inmigrantes

Zapatos, mochilas y otros artículos de los propios migrantes son recopilados para documentan su travesía a EEUU
Objetos cuentan “dura” historia de inmigrantes
Inmigrantes que cruzan la frontera entre México y EEUU.
Foto: Archivo

Washington – Zapatos, mochilas y otros objetos desechados en el desierto por inmigrantes indocumentados, han sido recopilados por un equipo de antropólogos para documentar la travesía, nada fácil, que padecen antes de llegar a EE.UU.

“Estos objetos no son basura para mí, forman parte de la historia de las grandes migraciones”, aseguró en entrevista con Efe Jason de León, profesor asistente de la Universidad de Michigan y director del Proyecto de Migración Indocumentada.

Desde 2008, De León y su equipo ha logrado recolectar 10,000 objetos que, según dice, “son una parte del patrimonio de EE.UU. y también de México. Es importante para los estadounidenses para entender la historia de migración de los mexicanos”.

“Lo que quería es mostrar a los estadounidenses cómo es el desierto, cómo es la caminata y también quería mostrar las caras de gente, los nombres, las experiencias que para la mayoría de la gente son experiencias horribles, el sufrimiento es muy grave”, señaló.

Aproximadamente un millón de inmigrantes intenta cada año cruzar la frontera en el sur de Arizona, de los que el 90 por ciento son mexicanos y el resto provienen de América Central y del Sur. Además, se calcula que unas 200 personas mueren cada año por causas vinculadas con el cruce de la frontera, incluida la hipotermia.

Es un hecho que para este estadounidense, de origen mexicano y filipino, no debía pasar inadvertido y después de trabajar varios años como arqueólogo en Veracruz y en Jalisco (México), sintió que debía hacer algo por una historia que no le era ajena.

Durante las excavaciones en México escuchó los relatos de algunos de los trabajadores locales que ayudan en las tareas de campo sobre cómo emigraron a Estados Unidos o sus intenciones de hacerlo.

“Me contaron cómo se sufre en el desierto, las cosas por las que pasan” y pensó que, después de muchos años dedicado a la arqueología, quería cambiar de tema de investigación.

Cuando volvió a la Universidad de Washington en Seattle, donde impartía clases antes de iniciar el proyecto y ver reflejadas las historias que le habían contado en el libro “The Devil’s Highway”, viajó al desierto para conocer la historia de primera mano.

Acompañado de Robert Kee, miembro de la organización “Samaritans” que da asistencia humanitaria y sanitaria a los migrantes que cruzan el desierto de Sonora (Arizona), encontró los primeros restos.

“Fue para mí muy difícil porque es muy emotivo, ver cosas como zapatos de niños, ropa sucia, que a veces tiene huellas de sangre, de sudor, son cosas muy difíciles de ver”, sostuvo.

Nacido en California, ha vivido en el sur de Texas, en la frontera con México, en el valle de Río Grande y “para mí la cosa de la migración es algo que conozco muy bien”.

De León consideró que no había demasiado escrito, desde una perspectiva científica y su objetivo era recolectar datos sobre el fenómeno social del cruce de fronteras, “utilizando la lente de la antropología para crear una ventana a la realidad de este proceso”.

Para De León, las historias de quienes cruzan la frontera sur de Estados Unidos son comparables a las de aquellos que surcaban el Atlántico rumbo al país hace un siglo, y la necesidad que les motiva a hacerlo es más poderosa que “un muro o tecnologías de vigilancia”.

Y lamenta que aunque “los políticos hablan mucho sobre migración y mucha gente tiene opiniones muy fuertes sobre la frontera, la mayoría no sabe nada sobre migración o cómo es la experiencia. No saben cómo se sufre”.

Entre los objetos también encuentran documentos como partidas de nacimiento, permisos de conducir o billetes de avión, pero esos elementos tratan de enviarlos a México para que sean devueltas a sus dueños o a sus familiares.

Lo más doloroso son las fotos y las cartas personales. De momento, no se han puesto en contacto directo con las familias porque “no estoy preparado”, reconoce, aunque “tal vez en el futuro”.

La colección ha interesado la institución cultural Smithsonian en EE.UU., aunque espera que su primera exposición sea en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

De León tiene además una escuela de campo en junio y julio, para que los estudiantes, utilizando métodos de arqueología, puedan recolectar objetos, configurar mapas del desierto, y conocer más sobre una parte de la historia de la que se conoce poco.