Riesgo del cáncer uterino en las hispanas

Como latina, siempre me conmociona el impacto que tiene el cáncer de cuello uterino en mi comunidad. Las mujeres latinas tienen un riesgo más alto que cualquier otro grupo. Se nos diagnostica cáncer de cuello uterino al doble de la tasa de las mujeres blancas, incluso cuando tenemos el poder para impedirlo. Una simple vacuna puede prevenir el virus que causa el cáncer de cuello uterino, y una prueba de detección sencilla y rápida puede detectar la enfermedad en las etapas más tempranas, mientras aún es fácil de detener. Puesto que enero es el mes de concientización sobre el cáncer de cuello uterino, insisto a cada latina a que se tome unos minutos para ser examinada. La prueba en sí misma, el Papanicolaou, no es gran cosa, y puede ayudarte a estar segura de que el nuevo año será un año sano. Incluso puede salvarte la vida.

Seguramente has escuchado hablar sobre el VPH, el virus que causa la mayoría de los cánceres de cuello uterino. De hecho, el VPH es una colección completa de virus. La mayoría de los adultos los contraen en algún momento. Se contagian a través del contacto de piel a piel y generalmente infectan los tejidos genitales. La mayoría desaparecen por sí mismos, pero ciertas cepas causan cambios en las células cervicales que pueden eventualmente terminar en cáncer.

El Papanicolaou detecta esos cambios antes de que el cáncer incluso ocurra. Sin embargo muchas mujeres –especialmente las latinas– no se lo realizan, y como resultado miles mueren de forma innecesaria.

¿Por qué no nos examinemos? Un 39% de mujeres latinas no tiene seguro médico –esta cifra es del 56% entre las latinas de bajos recursos– y muchas de nosotras tenemos responsabilidades familiares que no nos permiten que nos ocupemos de nuestra propia salud. Pero nada de esto debería impedir que alguien se hiciera un Papanicolaou. La ciudad de Nueva York tiene muchos prestadores –incluyendo hospitales públicos y centros de salud de Planned Parenthood– que sólo te cobrarán lo que puedas pagar. Esto es verdad sin importar tu estatus inmigratorio.

Si tienes 21 años (o eres más joven pero sexualmente activa), necesitas hacerte un Papanicolaou cada tres años. La prueba en sí toma solamente unos minutos –el doctor simplemente raspa unas pocas células de tu cérvix y las revisa para buscar anormalidades. Y si bien puede causar unas molestias menores, no es para nada doloroso.

La prueba del Papanicolaou no es la única manera con la que podemos protegernos del cáncer de cuello uterino. También podemos reducir nuestro riesgo al vacunarnos contra el VPH. La vacuna –pensada para cualquier persona entre los nueve y 26 años– ayuda a evitar que contraigas el VPH o que lo contagies a otros.

Si quieres empezar de manera sencilla, puedes llamar a tu prestador de salud o al 311, y preguntar sobre cómo puedes ser examinada para el cáncer de cuello uterino. Hazlo para ti misma y para el bien de aquellos que te quieren. Y si eres un hombre y estás leyendo esto, también puedes tomar un papel importante en fomentar que las mujeres que forman parte de tu vida se hagan el examen del Papanicolaou. Todos tenemos responsabilidad de que nuestras comunidades sigan adelante con mucha salud, tanto este nuevo año como siempre.