En tiempos de desvergüenzas

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El secretario de Estado, César Pina Toribio ha dicho que Hipólito Mejía no tiene capacidad alguna para gobernar; sin embargo la práctica nos ha demostrado que más que luces intelectivas, en la actual coyuntura histórica lo que hace falta es un presidente que se ciña bien los pantalones, con mu- cho coraje para enfrentar los problemas y con una fuerte dosis de vergüenza.

La historia reciente nos muestra que la República Dominicana, carece de un gobernante que tenga suficiente madera administrativa, porque más que la simple retórica, en nuestra patria hace falta una efectiva administración. Después de todo, el Estado es eso, una gran empresa que hay que saber manejar con pulcritud.

Está en desfase la teoría burguesa de que, para gobernar, hace falta tener un sólido grado académico a nivel superior. Si hemos elaborado este artículo en el que se enjuicia al candidato presidencial perredeísta (ya algunos nos señalarán como tal), es para hacer algunas puntualizaciones: primero el presidente Fernández le ha faltado arrojo para detener a los que desvalijan al Estado; en la actualidad hay un candidato presidencial un tanto pusilánime porque se dejó imponer la candidata vicepresidencial, y por último destacar lo desvergonzado que es Pina Toribio, porque sin inmutarse aceptó que el actual mandatario dijera alguna vez que la desgracia de los dominicanos, se debe a que los gobernó un dictador de ascendencia haitiana, porque estaba emparentado con las familias Pina y Chevalier.

Aquí hay mucho por donde cortar; hay un presidente complaciente con los actos de corrupción, y un candidato presidencial, que más que eso, aspira a ser un presidente títere. En suma, quieren imponérsele a como de lugar a un pueblo que parece estar en un estado límbico tal, que es capaz de aceptar más de lo mismo; porque hay que estar enajenado para dar como válido, el que un candidato presidencial vaya de mano de la esposa del presidente Fernández; ¡esto no tiene ni madre ni padre!

Vamos a admitir que el expresidente y candidato presidencial Mejía no tiene capacidad; lo que no sabemos con certeza es si Hipólito es capaz de aceptar que se le insulte su estirpe, y mantenerse indiferente, como si nada hubiese ocurrido.