No es “cobarde” el capitán del crucero

Según su abogado, el capitán del "Costa Concordia" tampoco es un criminal.

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No es “cobarde” el capitán del crucero
Una columna de humo sale del casco del crucero "Costa Concordia", como consecuencia de los explosivos utilizados por los servicios de rescate para volar los escombros.
Foto: EFE / Enzo Russo

Roma (EFE) – El abogado del capitán del crucero naufragado en Italia el pasado viernes, Francesco Schettino, aseguró hoy que su defendido, a quien se acusa de abandonar el barco antes de que se completara su evacuación, no le ha dado la impresión de ser “ni un cobarde ni un criminal”.

El letrado Bruno Leporatti compareció en rueda de prensa en la localidad de Grosseto (centro de Italia) para defender ante la opinión pública a Schettino, a quien la jueza encargada del caso decidió ayer sacarlo de prisión y enviarlo a arresto domiciliario.

“Me he encontrado ante una persona afectada que no me ha dado la impresión ni de ser un cobarde ni un criminal. El capitán Schettino me ha parecido, sin embargo, muy afectado por el drama humano de este asunto”, comentó Leporatti.

Agregó que “el capitán está turbado y transido por lo que ha ocurrido, profundamente conmocionado no tanto por la pérdida de la nave, que para un comandante de la marina es gravísimo, sino por las pérdidas de vidas humanas”, que, hasta el momento se cifran en once.

El abogado explicó que su defendido, al menos hasta anoche, no había recibido carta alguna de la naviera responsable del buque, Costa Cruceros, en la que le suspenda de toda actividad en la compañía.

Francesco Schettino permaneció sobre una escollera de la isla italiana de Giglio mirando cómo se hundía la embarcación que había abandonado antes de que concluyera la evacuación de la misma.

Esto es lo que concluye la jueza instructora Valeria Montesarchio en la orden que dictó en la tarde de ayer para el arresto domiciliario al capitán y a la que hoy tuvo acceso Efe.

Una conclusión basada en los testimonios que han sido recogidos en el marco de la investigación en curso por el accidente marítimo y en la que considera, asimismo, que existen “graves indicios” de los tres delitos de los que la Fiscalía acusa a Schettino, el de abandono de la nave, homicidio culposo múltiple y naufragio.

Al menos 11 personas han muerto y otras 22 siguen desaparecidas tras el naufragio del crucero, ocurrido en la noche del pasado viernes y en el que viajaban más de 4.000 personas.

Sin embargo, en la orden la jueza establece que no hay indicios sobre un intento de fuga ni de contaminación de pruebas por parte del capitán, como sostienen los fiscales, y por ello dicta el arresto domiciliario y desestima la petición del fiscal Francesco Verusio, que pedía prisión cautelar.

La magistrada cree que “de todas las investigaciones realizadas tras el accidente marítimo resulta la conducta culposa atribuida al comandante, quien mediante una maniobra gravemente imprudente acercó la nave excesivamente a la costa de la isla del Giglio, con un cambio de la ruta ordinaria” prevista.

A este respecto, señala que el capitán admitió durante el interrogatorio al que se sometió ayer en la sede del Tribunal de Grosseto, “el acercamiento (de la nave) a 0.28 millas de distancia de la costa”.

“Es evidente e indiscutible la grave evidencia e incompetencia que ha conllevado la conducta del capitán” señala el documento emitido por la jueza, que agrega que existió una “infravaloración” de la magnitud del daño que había sufrido el barco tras colisionar con la formación rocosa.

Por su parte el gobierno italiano aseguró que ya se ha producido un “daño ambiental”, aunque “muy contenido” en el fondo marino de la isla de Giglio como consecuencia del naufragio del crucero, que contiene en su interior 2,380 toneladas de combustible.

Al margen de su comparecencia este miércoles ante el pleno de la Cámara Baja, el ministro italiano de Medioambiente, Corrado Clini, afirmó que existe el riesgo de una posible filtración de carburante al mar, que podría dispersarse a lo largo de toda la costa del Tirreno.

“Existe ya un daño ambiental, muy contenido, relativo a los fondos marinos de la isla del Giglio”, afirmó Clini a los reporteros en los pasillos de la Cámara Baja italiana.

Los familiares de la camarera peruana Erika Soria Molina, desaparecida en el naufragio, están en la isla de Giglio para conocer el lugar del siniestro y con la esperanza de encontrarla, informó el diplomático de Perú Manuel Veramendi y Serra.

Veramendi, cónsul de Perú en Florencia, se ha trasladado con los padres, Saturnino y Benedicta, y Madeleine, hermana de la joven camarera y que reside en España, a Porto Santo Stefano (centro de Italia) para asistirlos.

Erika Soria, de 26 años y licenciada en Turismo, trabajaba como camarera en un bar del crucero y fue vista por última vez a bordo de un bote salvavidas, según testigos.

“No hay ningún resultado concreto sobre el paradero de Erika”, indicó el cónsul, quien añadió que sus familiares permanecerán unos días en Porto Santo Stefano a la espera de noticias de la joven cuzqueña.

Relató que “los familiares están aparentemente bien, pero la procesión va por dentro. Están molestos por las circunstancias del naufragio, por el tiempo que va pasando sin resultado alguno… se encuentran en un estado anímico difícil, además del cansancio del viaje”.