Terror permea en vecindario de NY

Inquilinos de los edificios utilizados como puntos de venta de droga por la red de narcotraficantes de "polvo de ángel" desmantelada el miércoles, expresaron que el terror y el asedio no terminaron luego del arresto de 35 involucrados.

Nueva York – Inquilinos de los edificios utilizados como puntos de venta de droga por la red de narcotraficantes de “polvo de ángel” desmantelada el miércoles, expresaron que el terror y el asedio no terminaron luego del arresto de 35 involucrados.

El 15 de enero, Hilda Santiago, de 38 años, murió en un incendio en el sexto piso del edificio ubicado en el 58 East de la calle 117. Según inquilinos del lugar, la mujer pereció frente al elevador ante la mirada atónita de su acompañante, Krystle Ortiz, de 26 años.

De acuerdo con fuentes policiales, Santiago era compradora de droga de la red criminal y murió quemada mientras la fumaba. Testigos dijeron que las dos mujeres, residentes de El Bronx, estuvieron deambulando en las escaleras y en el pasillo antes de iniciarse el fuego.

Un trabajador del edificio por ocho años, quien pidió anonimato por su seguridad, dijo que todavía “se vende y cocina droga” en el sitio.

“Las mujeres vinieron aquí a comprar y consumir la droga. Los arrestos del miércoles nos dan un poco de calma, pero no la suficiente. Todavía hay mucha violencia. Todos estamos expuestos”, indicó el trabajador.

Actualmente se están instalando cámaras infrarrojas en pasillos y escaleras de emergencia, pues los inquilinos temen ser atacados por personas que no viven en el sitio.

“Desde hace meses los vecinos están siendo atemorizados. Sabemos quiénes son los vendedores de droga, pero callamos para salvar la vida”, agregó el sujeto.

Otro trabajador del lugar que se identificó como Pedro, dijo recordar el día del incendio como una experiencia traumática que no lograr superar.

“Cuando abrí el ascensor, vi el cuerpo de la mujer quemándose y el pasillo lleno de humo. No me siento seguro. Pienso que alguien me hará daño mientras hago mi trabajo”, expresó.

La ecuatoriana Liza Márquez, de 29 años, quien ha vivido en el piso tres por dos años, dijo tener ataques de pánico.

“No puedo vivir con este miedo constante de que algo va a pasar. Es horrible convivir todos los días con delincuentes”, dijo Márquez.

En este edificio viven 56 familias, muchas de ellas latinas. Anteanoche se realizó una reunión en la que se habló de la violencia ocurrida en los últimos meses. Se discutieron estrategias para impedir la entrada de personas que no vivan en el lugar y la contratación de guardias de seguridad, entre otros.

Una situación similar ocurre en el 41 West de la calle 112, ubicado en la zona conocida como King Towers, que está bajo la responsabilidad de la Autoridad de Vivienda de la Ciudad de Nueva York (NYCHA, sus siglas en inglés). En el lugar también operaba la organización desmantelada por la Policía.

En un comunicado de prensa, NYCHA reconoció que tiene en cuenta que hay narcotráfico en el residencial King Towers, y ha estado trabajando de forma administrativa para expulsar a los residentes involucrados. La agencia también indicó que se está trabajado de cerca con la Policía para garantizar la seguridad de los residentes.

La puertorriqueña Joan Torres, de 47 años, celebró el arresto de los narcotraficantes pero continúa en alerta.