Muerte de Etta James marca el fin de una época

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Muerte de Etta James marca el fin de una época
Etta James. 25 de enero de 1938-20 de enero 2012.
Foto: efe

Los Ángeles/EFE – El blues y el jazz son menos emocionantes sin la sugestiva y apasionante voz de Etta James, una leyenda de la música que batalló contra sus propios demonios en forma de adicciones durante décadas y que dejó canciones, radiografías de sus lamentos, para la eternidad.

La cantante de “At Last”, “I Just Wanna Make Love to You”, “The Wallflower” y “Something’s Got a Hold on Me” falleció ayer a los 73 años, rodeada de su esposo y sus hijos, por complicaciones derivadas de la leucemia que padecía.

Jamesetta Hawkins, su nombre real, fue una superviviente de una vida llevada al límite.

Nació en Los Ángeles el 25 de enero de 1938. Nunca llegó a conocer la identidad de su padre y su madre, adolescente en el momento del parto, no pudo responsabilizarse de ella durante su infancia. Pero su poderosa voz se hizo notar rápidamente desde el coro gospel de una iglesia de su barrio tras recibir clases del profesor James Earle Hines.

Su madre la llevó a San Francisco en 1950 y James formó la banda “The Peaches” -el apodo de la artista-, donde fue descubierta por Johnny Otis, quien la llevó a la fama con el tema “The Wallflower”, una joya del rhythm and blues que tuvo que ser rebautizada -se creó como “Roll With Me Henry”- por sus connotaciones sexuales.

Posteriormente en Chicago firmó por la discográfica Chess Records en 1960, donde se decantó más por los temas pop y soul, como “Stormy Weather”, “A Sunday Kind of Love”, “All I Could Do Is Cry” y la mítica “At Last”, un tema ineludible en multitud de bodas que con sus acordes de violín se convirtió en estandarte del romanticismo.

De hecho fue una de las canciones escogidas por Barack y Michelle Obama en la fiesta por el nombramiento del político demócrata como nuevo presidente de Estados Unidos.

A mediados de la década de los sesenta James giró hacia un sonido más descarnado mientras hacía frente a su adicción a la heroína, unos años en los que firmó “Tell Mama” y la escalofriante declaración de amor “I’d Rather Go Blind”, un tema que posteriormente versionó Rod Stewart y que habla de su preferencia por volverse ciega antes que ver a su amado con otra mujer.

James dijo haber escrito ese tema en 1968 con la ayuda de su amigo Ellington Jordan cuando éste estaba en prisión.

Sus problemas con las drogas -especialmente la cocaína y el alcohol- no cesaron y tuvo que ingresar en varias clínicas de desintoxicación durante las décadas de los setenta y ochenta, una época descrita de forma sórdida en su autobiografía “Rage to Survive”.

Sin embargo, y a pesar de contar con una salud muy delicada -llegó a pesar más de 180 kilos-, consiguió regresar a los estudios de grabación (“Mistery Lady”, de 1994, tributo a Billie Holiday) y llevar a cabo inolvidables intervenciones en directo, ya convertida en una dama de la música, aunque necesitaba ayuda para entrar y salir del escenario.

“Pensaba que iba a morir”, admitió a la revista Ebony en 2003, explicó la artista, a quien se le practicó un bypass gástrico en 2002 para reducir su peso.