Veneran en Colombia sangre de Juan Pablo II

Víctimas de la violencia buscan la sanación ante la reliquia del beato

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Veneran en Colombia sangre de Juan Pablo II
Una larga fila tuvieron que hacer los fieles para ingresar a la catedral de la plaza Bolívar en Bogotá para observar el relicario de Juan Pablo II.
Foto: AP

Bogotá.- Cientos de colombianos coparon ayer la Catedral Primada de Bogotá para venerar un relicario con gotas de sangre del beato Juan Pablo II, en una peregrinación para apoyar la canonización del fallecido pontífice.

El relicario de plata con sangre tomada de Juan Pablo II durante su última hospitalización y antes de su fallecimiento en 2005, llegó a Bogotá el jueves por la noche en un vuelo desde Roma, a donde volverá el próximo lunes.

El mismo jueves por la noche el relicario fue llevado a la catedral, en el centro de Bogotá, y colocado en el altar mayor para la veneración de los fieles.

Juan Pablo II “está con nosotros y la petición que le he hecho, primero por la salud de mi familia y de todos los que me rodean, y segundo que el Papa nos ilumine a los colombianos, que por fin logremos la paz en este país”, dijo a reporteros en la catedral Carlos Quintero, un ingeniero de 46 años.

Además “estar al frente de la reliquia nos da una esperanza de vida a esta humanidad golpeada por la violencia y la poca fe que tenemos. Le pedimos al gobierno (colombiano) y a las FARC que se sienten a dialogar por fin, y con eso demuestran que se pueden desarmar los corazones”, añadió Quintero.

La petición “que le hice en un pequeño papelito es que nos dé fuerza de sacar adelante a nuestras familias y sobre todo la reconciliación, no más violencia y lo más pronto posible la liberación de todos los secuestrados en Colombia”, indicó por su parte Gloria Contreras, una odontóloga de 34 años.

“De joven veía al papa por televisión y nunca me imaginé tener parte de él al frente, esto me ilumina mi corazón”, recordó Contreras.

Juan Pablo II visitó a Colombia en 1986. Falleció tras un pontificado de 27 años en 2005 y seis años después, en mayo de 2011, su sucesor Benedicto XVI lo declaró beato, un paso previo a la canonización.

Las giras del relicario, que ha estado expuesto ya en países como México, no son parte del proceso formal de santificación sino simplemente una peregrinación, según ha explicado el padre Juan Carlos Cárdenas, subdirector del secretariado de pastoral social de la Conferencia Episcopal de Colombia, un país donde 80% de la población se declara católica, de acuerdo con el Episcopado.

El relicario se espera que hoy esté en Cartago, ciudad escogida porque su diócesis está cumpliendo 50 años, ha dicho Cárdenas.